lunes, 21 de diciembre de 2009

Sonríamos





'Ola de frío' se dice en los programas informativos.
En todo caso no es sobre el mar y hoy quiero saber quién es Dani López.
La nieve alegra cuando no está en el interior de la propia casa, cuando se tiene una casa o algo parecido.
Son hechos, no puntadas en corazones de abuelitas, 'corazones de alcachofas'.
Supongo que hay gente que no debiera politizarce jamás.
Quisiera hablar de estos temas con Matusalén y también sobre las tostadoras que se incendian.
'No te calientes más la cabeza... las campañas electorales son hechas para gente que no sabe de política, que la detesta, que no sabe lo que quiere, que quizás se odia más de la cuenta a sí misma, van dirigidas a ese tipo de personas' dices y tienes razón y tienes estilo y mucho más, oh.
Sonríamos en plena inseguridad, también habrán huelgas de transporte, pero en México afortunadamente siempre se venderán dulces picantes.
En Chile veinte por ciento de los votantes ha preferido a un joven y ególatra candidato creado por un empresario joven, ex guerrillero, patrón de una universidad joven 'de izquierda' y por los sonidistas jóvenes de extrema derecha de un nuevo y joven programa burlesco simpático.
Además de una madre obsesa hablando de su hijo a través de micrófonos desproporcionados, trabajando un mito que también fue, finalmente, un ataque al progresismo de un Salvador.
Bien, aparentemente el mundo soporta todo, perfecto.
Para los integrantes de ese mundo es un poco más difícil.
No se trata de ideas sino de sensibilidades, de intensidades vividas o no vividas.
Series policiales y películas de John Cassavetes, sálvennos por las tardes y por las noches!
Qué habrían dicho Luis Vicentini y los Loayza o Pulpo Simián? Qué Fernandito, oh?
Con quién hablar?

Braulio Musso

lunes, 7 de diciembre de 2009

No importa





Llevo un rato en 'La Parrilla', lugar de reunión de uruguayos en París.
El servicio se demora, pero no importa.
Es el cumpleaños de Ramiro, un personaje clave en estas estancias donde nos paseamos.
Un personaje del que nos reímos porque lo apreciamos en el fuego lento de una clara obsesión.
Mezclamos, en los pensamientos hacia él, la más persistente comicidad y un raudal de emotividad, lo que quizás sea el germen del amor, de la amistad, de lo que se mantiene.
Algún tiempo anduvimos encontrando que era, físicamente, un Leonard Cohen albañil y generoso.
Todas las historias a narrar sobre él son muchas, cientas.
Con él hablamos, frecuentemente, de límites fronterizos y de seudo-política, de cosas prácticas.
Lee diarios peruanos, es hincha de Nublense, etcétera, le han robado hace una semana los asientos traseros de un auto prestado, no recuerda si almorzó o no... no le gusta viajar ni conocer porque, dice, 'soy un leso', etcétera.
De pronto, llegan los platos, magníficos, carne asada uruguaya.
De nuevo, no pasará nada portentoso ni enorme.
Lo que sí pasa es que de pronto me giro un poco para mirar a Ramiro y cerca del escenario, en la mesa junto a ese entablado, veo a un tipo que se parece mucho a Gato Alquinta, pelo canoso, el útimo Alquinta.
Será uruguayo, chileno, francés?
No lo miro mucho, me sorprendo y dejo de pensar si se parece mucho o no, corto cuidadosamente la bella carne.
Hablamos, no queda pan, algo de vino, 'chimichurri' escaso, viene el postre, puede ser.
No descubrimos nada, pero estamos contentos, serenos, hablamos.
Es su cumpleaños y todo es sencillo.
Hablamos.

Braulio Musso

lunes, 30 de noviembre de 2009

Es en francés





Desprevenido esta vez, es un día de calor, es un día de campo, anochece dulcemente, árboles! árboles!, vuelvo a escuchar discursos sobre la educación, sobre la pérdida vieja autoridad, estigmatización de los alumnos, etcétera, lo mismo de siempre...
Pero como el discurso es en francés, de pronto y para responder a mi imbatible opinión contraria (‘ la responsabilidad mayor es de los profesores, todo eso es una excusa, si un tipo no sabe conjugar el verbo ser u otras cosas elementales, hay una falla de los métodos, de la cultura y de los profesores’...) el asunto, según mi percepción, se agrava y todo se mezcla con el también clásico discurso (en algunas personas aquí) sobre ‘los inmigrantes’, principalmente, ‘los africanos’...
perezosos que se niegan a aprender... ayayay Dios, es fuerte, me pilla desprevenido como opinión y a dormir se ha dicho.
Yo, el de Tierna Alma, el de Buenos Propósitos, escuchar eso...
Mientras el vino y el queso francés siguen en la mesa, su consumación baja levemente al son de esas linduras.
Cumplimos con decir que no estamos de acuerdo y otras pocas cosas más.
Afuera la oscuridad del campo no es de viento.
Es inevitable pensar en las sobremesas en Melipilla, siento algo en la garganta, por primera vez me dan verdaderas ganas de volver, algo corporal, no hay que idealizar nada, pero hay que creerle a las sensaciones de bajo vientre y a las de alta axila, sin olvidar el cosquilleo tras las orejas (debidamente limpias o maquilladas).
Así, toda discusión está vedada, está perdida, pero lo peor es que todo esto expresa una arrogancia inextinguible, un desprecio y una ignorancia extrema sobre algo cercano a lo que es la vida, siguen hablando como si se hablara de un ‘imperio’, puras pretensiones...
La indignación deja frío, no es verdad que caliente.
Deja frío y desde esa frialdad otras partes del cuerpo y del alma, volteándose, dan la sensación de inflamación.
No son partes, son costados, ángulos que surgen, perfiles.
Todo esto quizás no tiene más relevancia que una opinión equivocada que olvidaremos, pero algo nos mueve a consignarlo aquí.

Braulio Musso

lunes, 23 de noviembre de 2009

Una cerveza



Me duermo extenuado (un poco...) escuchando discursos sobre los productos orgánicos; son para mí, perro obcecado tercer mundista, son... al final de todas las palabras que puedan decirse, una industria más que quiere jugar con los excedentes que producen los asalariados de aquí y de allá.
En mi sueño (se me informa que he ronroneado y yo noto en mi comisura pequeñísima baba, como el apellido de Juan Baba, el ex árbitro internacional) prefiero la dejadez que supone la obesidad a la obsesión ‘huesona’ de la delgadez.
En mi sueño digo discursos contra esos productos (encumbrado en incómodos estrados y vestido como El Oso Fumarola y con brazaletes hechos de higos...) y cobijo en mis casas a aquellos que la moral nacida de esa moda, desprecia y desplaza, de múltiples maneras.
Despierto y doy gracias a la alta temperatura del verano de haber llegado al fin.
La enfermedad es una cosa, la vida otra.
Luego o antes de todo eso hablo con Mario, sobre Joey Frasier y sobre Fontanarrosa, me cuenta de un bibliotecario chileno que decía que todas las tesis son copiadas y yo de Luis Alberto Spinetta.
Mario es argentino.
Cuando le ofrezco una cerveza, me dice: ‘Y por qué no?’.
En Zaragoza no busqué ningún portafolio, pero sí me quedó resonando una frase que me dijo un feligrés para responder a mi ‘muchas gracias’.
Expresaba esa frase un ‘ pero de nada’ y un ‘no faltaba más, lo que guste’; he retenido la idea, que no la frase exacta.
Aragón por primera vez calibré.
Allá sentí una alegría instantánea, un mejor respirar.
Hay una alegría instantánea, la cual no hay que temer unir con lo que puede llamarse felicidad.
Al caminar por Aragón, al escuchar aquella frase, al coincidir con Mario hablando de Maradona (defendiéndolo yo más que él, hablando yo siempre de lo que hizo en cancha), se juntan en el sentir alegría y felicidad.
Al escuchar sobre los mercados orgánicos, no.

Braulio Musso

lunes, 2 de noviembre de 2009

Este era el punto





Caigo en informaciones históricas, Francia, este continente, aquellas guerras, la Colaboración Pétain-Hitler, Laval, Vichy, todo eso me sobrevuela, qué hacer sino informarse?
Vamos.
Estamos en este pueblo Pithivier ( a cien kilómetros al sur oeste de París), donde las reseñas turísticas omiten sin excepción que desde su antigua (hoy en desuso) estación de tren partían hacia los campos de concentración en Francia y en Alemania, detenidas por autoridades policiacas francesas, entregadas a los alemanes, miles de personas, gente, pueblo.
Este era el punto.
Alguien podría decir: ‘y qué quieres? Borrar este pueblo o la autoinmolación de sus habitantes?’
No, no quiero eso, no quiero nada.
Sólo llego a esas informaciones, sólo leo, me caen sobre la cabeza documentales casi prohibidos, datos.
No hay fotos casi, no hay videos, tal como en el caso de la guerra de Argelia, prohibidas las fotos, por decreto.
Ahora camino por el centro de este pueblito, cerrada la iglesia, abiertas las pastelerías, abierta una peluquería de alguien que parece árabe.
Sonríe y espera fuera de su local, lo que me provoca confianza, responde el saludo y sonríe más.
Quedan manchados los lugares? Hasta qué punto?
La viuda francesa de un chileno, la persona que nos ha invitado, habla de pronto de Ritoque, Quinta Región, Chile.
Oh! digo yo.
Ella lo nombra a partir de algo casi opuesto a lo que para mí puede ser Ritoque: ella habla de una ciudad ‘artística’ ubicada al borde del mar en Ritoque, un proyecto de un grupo de arquitectos, sea.
Para mí es el centro de concentración en la dictadura, por ahí pasó el padre de alguien a quien amo.
Alguien que no va a sacar a pasear todo eso en los oídos de cualquiera.
Para mí es también un día nublado cuando veraneábamos en Quintero, fuimos a Ritoque porque alguien insistió, mi padre me dice una vez llegados lo que había existido allí, estamos a fines del 88, La Epoca sobre la arena.
Cómo está Ritoque hoy? Hay folletos que recuerden a los prisioneros? Hay nóminas?
Los folletos son sólo folletos, pero no son nada, son algo.
Las nóminas son papeles, son archivos, pero algo son y pueden llegar a ser pronunciaciones y luego, actos.

Braulio Musso

lunes, 26 de octubre de 2009

Millones de personas





Alcanzo a entender frases maravillosas dichas en lenguas que desconozco.
En la cubierta de una revista se afirma que la Biblia nació en Babilonia.
Millones de personas han leído ‘Los Miserables’, fascículos del verano, variedad de piscinas.
Asiáticos venden toallas hechas en Portugal.
Gente venida de la India y de Paquistán dejan el paso al encuentro en las veredas.
‘Moby Dick’ es una canción también.
Todo se desarrolla y luego queda el silencio de las máquinas y de los vehículos.
Así, los posibles vínculos se extinguen y sonreímos.
Pienso de nuevo y por mi cuenta en el Hilo Negro, en Perogrullo y Descubro la Pólvora:
lo mejor es tener un bello oficio gana pan, una estable labor semanal que deje tiempo a las actividades vitales.
No sería totalmente recomendable tener una super ocupación que ocupe todo el tiempo, aunque sea nuestra ‘vocación’ y cosas por el estilo.
Algo nos ha caído pesado en el estómago.
De todas maneras caminaremos.

Braulio Musso

lunes, 19 de octubre de 2009

Murciélagos no dejan finalizar la cena





Los animales que nos faltaban por conocer en este safari europeo: murciélagos (sí, murciélagos) no dejan finalizar la cena, volando bajo a la altura de la mesa, de las cabezas.
San Eulogio, quién permite todo esto? Tú no, no es cierto?
Me inquietan sus idas y venidas, el día ya es noche; los otros comensales largo rato me comunican que son inventos míos, que no hay tales mamíferos, que en todo caso ‘en Francia no transmiten ninguna enfermedad’...
Todo se detiene cuando alguien ( con un poco más de edad que yo), tras la ida y venida número trescientos ochenta y nueve, encuéntrame algo de razón y se desploma en cierta inquietud.
Luego, bibliografías sobre sus cualidades... ; serían benéficos... al menos en este país o en esta zona de este país.
Muchas veces en la conversación se aclara: ‘Estamos hablando de Francia, de acuerdo’.
Se continúa: Protegen los sembradíos, ordeñan las vacas, no atacan a los seres humanos, te encaminan a los coloquios y te muestran tu asiento en el teatro, pero no en el tren, ordenan tu cama y te preparan un café ( ‘En Chile no hay cultura de café no? Puro Nescafé... Ah, depende qué casa, claro...’).
Estas bestias no se van.
Gana mi moción de protegernos dentro de la casa.
Con azúcar por favor, una cucharada, cucharadita.
Sí, en Chile se consume bastante azúcar...
Escucho repetidamente y con algo de cloroformosis: ‘Ustedes son gente de azúcar’, ‘Ustedes son gente de pan’, claro.
Históricamente, no sólo desde el golpe de 1973.
Buenas noches los labradores.

Braulio Musso

lunes, 12 de octubre de 2009

Disfruto de nuevo





Hombres simples de la tierra, abocados a trabajos de materias.
Disfruto de nuevo, tras tanto tiempo, de vuestra manera de hablar.
Es algo internacional, es como un refrán autorreferente: de un campesino a un otro campesino, sin intermediarios.
Preferir la tierra a las alturas o al mar.
Un marino es un campesino del océano, pero un aviador, qué es?
Aquellas entonaciones que suben y bajan, esas palabras que son dichas sin recovecos, risa recurrentísima, ideas breves que parecen celebraciones, hoy me parecen celebraciones profundas que están, en el fondo, a favor de todo y en contra de nada.
Es necesario reparar en el estilo y en la utilización de la risa.
Cascadas repentinas en uno, algo parecido a un duro estornudo en el otro, qué perfección!
Revisan un trabajo hecho por ellos mismos en el pasado y al revisar algo se ocupan más palabras que al hacer algo.
Se permiten las francas detenciones, manos ‘en jarra’, como los arqueros de fútbol cuando la pelota está cerca del arco rival.
Por supuesto se predice el clima, es propio del honor y luego el clima se equivocará.
Pero eso no se hará notar, se pasará a la predicción del siguiente día.
Hay ganadores parciales, pero son ganadores cercanos, que se ocupan de la cercanía de los semejantes en cuotas que podrían parecernos excesivas a nosotros, los citadinos detallistas de la nada.
Por otra parte, hay variados estilos de poda de árboles y muchos los momentos para reírse del trabajo del compañero, unas ramas demasiado mutiladas, un tronco criminalmente mocho, el exceso es risible, toda poda es trabajo del inconsciente, etcétera.
Su partida es el silencio.
Es un día no vano.

Braulio Musso

domingo, 4 de octubre de 2009

Peñalolén





Reaparece Peñalolén, es decir, las canchas que deshicieron en estacionamientos.
Es increible que aún pueda recuperar los pequeños canales, los zanjones cruzando las poblaciones de carabineros.
Y luego, potreros.
Volantines perdidos que no supimos encumbrar.
Se podía subir por rutas que a mí me parecían secretas, dejando en claro que todo eso desaparecía los lunes.
Era el polvo real en el borde de las zapatillas, era el agua en el gorro prestado, el despegue de las sensaciones, la cal de la línea del arco, el fervor de tocar las mallas en el entretiempo de los adultos.
Sin embargo, para qué enumerar si las cosas no pasaban así?
Habían cien murallas, sí, pero mil potreros protegidos por el mito de las enfermedades que transmitían los alambres de púa.
Muchas murallas, pero casi todas con hoyos por donde mirar al otro lado.
Colindaban la maleza y los castaños, vagábamos, como tantos.
Corrían los que queríamos frecuentar, un poco aparte de la atroz época.
Los estoperoles de los zapatos de fútbol marcados en el barro seco.
Había que descansar, para qué?
El interior de las casas se achica con el calor.
Había que tomar once a las cinco de la tarde con treinta grados.
Peñalolén.

Braulio Musso

domingo, 27 de septiembre de 2009

Las lluvias intempestivas de este y de todos los veranos





Las lluvias intempestivas de este y de todos los veranos ahogan a los insectos.
Una vez terminadas pueden siempre recomenzar y continuar con el cambio de las zonas de la fertilidad.
En esta casa de campo que está al lado de una iglesia, me parece adecuado seguir los usos de la contemplación la más rudimentaria, de mirar todo lo que sea posible, sin importar la inmovilidad.
Pero, ocurre que es el violento movimiento de esta lluvia la que hace ver el contraste que empuja a escribir.
Pienso en este árbol frente a mí ( a dos metros), adherido al suelo.
Veo sus detalles uno por uno, hoja por hoja.
No veo su límite sino en ellas.
Se me ocurre que un orientalista me diría: por qué buscar el límite de las cosas, de ese árbol?
Me lo imagino diciendo: por qué no mejor buscar el ... etcétera?
Respuesta ocasional a ese espectro sushístico: buscar el límite de esta manera es destruir el límite... Hay que creer en el límite para superar las diferencias... o para mantenerlas en caso extremo.
Fin del orientalista y fin de mí ( lo imagino envuelto en su sabiduría sonriéndose de mis gestos obscenos, sonriéndose del afán de decir y de opinar y transpirar, lo imagino siempre hablando al final).
También es cierto que todo está un poco mojado y que a esta estación se le llama ‘verano’, todo bien, tranquilo.
El clima es el clima, por supuesto.
Este momento es estar bajo un conjunto de ramas que me hace de techo, pocas gotas me mojan.
Recuerdo así, oh, los parrones aguerridos con sus arañas transparentes huyendo de estas absurdas lluvias.
Parrones que podían ser también techos perfectos, humildes y naturales.
Parrones de uva negra, blanca y rosada.
Siempre la más escasa es la más recordada.
Buenas tardes Orientalista, buenas noches Sushi inconsistente, buenos días Kimono plástico:
mucha gente toma aviones, mucha gente continua bebiendo toneladas de qué sé yo.
Un abrazo, hasta pronto.
Fin del fin.

Braulio Musso

domingo, 20 de septiembre de 2009

Hoy he reparado





En un momento hoy he reparado en la necesaria espesura que se forma en las mil actividades de los miles de días de la infancia.
Obvio, me grita mi Autocrítico Oficial Interior.
Cientos de rasgos moldeándose al seguir cursos de natación los veranos (un helado en la plaza de Maipú, un lujo siempre propuesto por otros, una tonta osadía, ‘helados de máquina’ pronuncia contenta una cara en mi cabeza), al volver en bus del colegio cruzando la vida media de la sociedad de Santiago de Chile: San Miguel, Francklin
, Pedro Aguirre Cerda (el matadero con el sitio eriazo en frente, donde nunca se construyó una cancha), Cerrillos (la industria de aceite, el comienzo de mis padres, mi abuelo muerto, mi abuela chupando limones antes del almuerzo, una citroneta roja, una Ruda), Maipú.
Sé que en toda alma, en todo temperamento, debe existir un drama, fuerzas en pugna, componentes del dolor anterior, inseguridades... pero:
Y si no se vive de acuerdo a ese drama, a esas desconfianzas?
Qué resulta?
Es decir, todo existe, pero si alguien se las arregla para vivir en la confianza, sin forzar mucho, naturalmente, qué queda?
Leo a Jack Kerouac, una novela poco nombrada, ‘Maggie Cassidy’, del 59.
Eso me transmite, Confianza, Delimitacion y Apelación.
Hay que vivir en la Confianza, la Delimitación que borra los límites porque los conoce, Y la Apelación de todo.
Confianza, Delimitación Y Apelación clara de la zona terrible de cada uno de nosotros. Celebración escéptica, pero total del conjunto vital de movimientos.
Lectura emocionada de los renglones del comienzo de la página 153:

‘Los pequeños paraísos toman su tiempo. Las pequeñas
fiestas tienen un fin’.

Braulio Musso

lunes, 14 de septiembre de 2009

Comprar el pan Y Cosas Neutras




Todo es correcto desde el momento en que se va a comprar pan.
Abre el camino digamos.
Lejos puede ser que mis familiares noten, justo hoy, cómo se va yendo la luz hacia la noche usual.
Que miren tranquilos, cada uno en sus ocupaciones, que miren tranquilos hacia fuera y piensen sobre lo que ven.
Veo bien las escenas y me siento fuertemente vivo, aquí y ahora, imaginándolos.
Creo entender la verdad de sentir mucho para luego quedar insensible por días o semanas.
La vida se gasta en sentimientos y emociones para luego descansar y no precisar nada.
Las afinidades son casi todo, aunque hayan largos períodos de sequía.
No sé por qué esta semana utilizo términos propios de la jerga de la agricultura.
No creo que sea porque algunos agricultores bloquearon accesos a ciertos mercados y a muchos supermercados, en esta ciudad que no es ‘mi’ ciudad..
Cosas que pasan y que no sé bien qué representan.
Es decir, no quiero saber en estos días... quizás después sí.
Me siento como me sentía en Maipú, en calle Carmen con San José a los siete años en verano, confiado, insatisfecho.
La señora Helena tenía una polera verde con el rostro de Elvis plateado.
Comienzo a recordar su energía de vivir, pero me detengo.
Prefiero recordar cosas neutras.
Cosas neutras que me hacen dejar de hablar, de escribir esto.
Hay que convivir con ellas y hacerles justicia.
Sí.





Braulio Musso

lunes, 24 de agosto de 2009

Bañarse






A veces para estar perfectamente triste, es necesario prepararse.
Bañarse, esperar, no estar perfumado sino intermedio, comer relativamente liviano (sin exagerar).
Triste, no desesperado, ojo.
Hay tantos ejemplos, pero no hay que nombrar los ejemplos.
No hay que confiar en esa rutina, hay que aventurarse solo en la calma y en la aridez.
Si uno efectivamente se aventura, entonces se da cuenta que hay pocas cosas que necesitan ser dichas.
Pocas, pocas... bueno, no tan pocas, no muchas.
Casi todo está ya en los títulos.
Muchas veces un restoran o un poema son su título, su nombre.
El resto son acomodaciones.
Eso provoca el problema de poder alcanzar a respirar antes del fin.
Pero aquello se remedia con la posibilidad de repetir muchísimas veces el trozo, la página.
Es bueno eso. Volver y repasar mil veces algo.
Alguna vez regrabé la misma sola canción por los dos lados de un caset de una hora.
Eran tiempos más modestos que los actuales.
Espero que no se crea que estaba o estoy loco al revelar este terrible secreto.
Necesitaba convencerme del mensaje de esa canción, tenía un caset bailando de sobra, ahí hay al menos dos razones.
En ese sentido, la repetición exigía producirse decenas de veces y ella constituía un nuevo esquema, si se quiere, emocional... artístico, artrítico.
La brevedad, una vez que se adopta, se suaviza con la repetición.
Punto por hoy.

PS. Habría que relacionar a Chet Baker con... Alfonso Alcalde, por ejemplo.

Braulio Musso

lunes, 17 de agosto de 2009

Luis Alberto Spinetta - Es la medianoche.


Su cuerpo volverá, ágil como un halcón
hojas y latas/ se tuercen, todo cambia en el acto…
loca su mano gris, pierna sin ansiedad
en autos de hielo/ van
es la medianoche
que sujeta / la dulce pasión

Frágil así el amor
es en el tubo, es
es sólo un soplo
la prueba está en la marginación
mientras en el jardín
la perla negra fue
y no es un fracaso, no...
es la medianoche
que sujeta/ la dulce pasión.

Todo se ha calcado a sí mismo
nada busco ya sin pasos
se pudre la mentalidad, dice adiós,
oh,
pues huye de la razón, amor
esto no se explica/ ni al principio ni al final, oh
oh, oh.

Dio dos sobre el cristal/ sus ojos rendirán
una sonrisa/ bajando la escalera de mármol
mientras en el jardín/ la perla negra fue ya...
y no es un fracaso, no...
es la medianoche
que sujeta/ la dulce pasión.


Poema de la antepenúltima canción del disco de 1989, ‘Don Lucero’.

lunes, 27 de julio de 2009

Ni una línea





Ni una idea valedera en todo el día, ni una línea.
Aspiraba a eso, no fue. No debo creer tanto en la desconcentración, tampoco repetir la obligatoriedad de su opuesta.
Todo esto puede ser la descripción abyecta de esa nulidad.
El calor revienta los lápices a pasta, las cosas no han cambiado tanto desde que Dasayev era arquero de Rusia contra los belgas.
Qué bonito tener buena ortografía sin saber las reglas!
Pocos se enorgullecen de los pantalones ‘cotelé’, muchos lo hacen de tener ‘vaqueros’.
La tela azul desgastada manda, el símbolo.
El Estado francés vende y vende armas a países ricos y a países pobres.
Cada quien vende lo que puede.
El almacén ‘Los Pitufos’ aún existe?
Ellos vendían de todo, pero cerraban temprano, incluso en verano (reaparece nítido el rostro de hace veinte años del dueño...).
Por qué siempre me parecían tristes esas ramadas del verano con melones y sandías?
Estas bagatelas de exhibición de impresiones personales son un muestrario plomo, neutro.
Por qué siempre me parecían tristes las cosas que forzaban al verano alimentario?
Quizás porque no se relacionaban con el helado viento que se levantaba corrientemente por las noches.
La corriente estructuralista no me estructuraría una respuesta de martes a la una de la madrugada.
Una teoría debería ser capaz de hacer eso.
Por otro lado, quizás está sobrevalorado el medio universitario.
Quizás es necesario poner un puesto que venda sólo beterragas, como gatillante estético de las respuestas personales inarticuladas.
Bueno, lo que no está articulado actualmente, no lo está y con razón.
Es tarde.
Conozco gente que está pintando en su casa ‘feliz de la vida’.
Ellos me conocen a mí,
un saludo.

Braulio Musso


lunes, 20 de julio de 2009

Es bueno el calor







Es bueno el calor finalmente porque permite secar la ropa.
Leo novelas cuyos nombres hacen sonreír, ‘Un día soñado para el pez plátano’.
Son cuentos, relatos, historias, muy bien.
Cómo fue la vida de Masaccio, oh?
Los castillos de España resistirán el embate de los historiadores turísticos.
Ropa hecha en India cubre los cuerpos en la calle del Observatorio.
Cerca ferreterías y librerías se reparten las necesidades de las etnias reconocidas.
Bombardearon la milenaria Bagdad, torturaron en Argelia, invadieron Granada.
Enumerar sin acción es árido, da lo mismo.
Son capas y capas de hechos y de seudo-hechos los que darían un ritmo.
La historia de la pintura, la historia de la música aprenderemos.
Venecia está en segunda o en tercera división en el fútbol italiano.
Al fin siento que es verdad eso que algunos poetas no mueren.
Un par al menos, basta.
Rolando Cárdenas no ha muerto, esta tarde al menos titila en los papeles desplegados.
‘El origen de los animales’ del Tintoreto aún permanece en un muro.
Hay que proteger ese muro.
Habría.

Braulio Musso

lunes, 13 de julio de 2009

Wayne Shorter no usa







Wayne Shorter no usa audífonos por la calle ni tiene teléfono celular.
Le llaman ‘El misterio Wayne Shorter’ aquellos que quieren todas las explicaciones hechas.
Eso prueba que hay que ser misterio, un poco, que no hay que atosigar, porque la simplicidad es así, porque las cosas son así.
Cierra su primer disco del año 60 con el standar jazz de Rodgers y Hart llamado ‘Yo no sé qué tiempo fue ese’.
Conocí ese tema en la voz de Ella Fitzsgerald durante Un verano sin una Mónica o algo parecido.
La versión de Shorter respeta y cambia aquella versión.
Alarga con su saxo, en mi sonido, varios fraseos. Los deja frescos y mantiene la pérdida.
Ya en su primer disco y en especial en el tema aludido, es el Shorter de sus últimos años.
La vejez muchas veces elogia al joven que se fue.


Braulio Musso

lunes, 6 de julio de 2009

Por suerte






Como todo posible mensaje, ningún mensaje o el hecho que nuestra ruta de todas las mañanas cruzaba la Jose María Caro.
Inundados pasos bajo nivel en invierno, enfado y fascinación.
El fiel Fiat fallaba en los días fáciles, no en los dificiles.
Renguean las citronetas por su velocidad. La Legión extranjera no representa nada para nosotros.
Los intelectuales de izquierda siguen hablando vía El Mercurio.
Por suerte Chet Baker no supo de nada de esto.
En Amsterdam no se venden mucho los productos chilenos, espero.
Ni en Pas de Calais o Gibraltar.
La tragedia humana es tan detallista... oh.
Entonar una pregunta ahora, entonar una siempre.
Esta vez es ésta: Es que limpiar la propia casa no podría jugar el papel del yoga o de la seudo poesía?
Uno mismo debería hacer el aseo de su propia casa escuchando toda la música acumulada en los ficheros comprimidos de esta modernidad.
Prometidos mp3s... que vuestro sonido no se pierda en los entendibles olvidos humanos.
Podrá llover en todos los países del continente, la venta de paraguas en una gráfica precisa y todos los problemas personales empequeñecerlos.
Cuándo descansan los panaderos? Los museos son lugares de bien? Qué hora van a fijar en los planetas a lotear?
Todo eso va a seguir existiendo, incluido el cine arte.
A algunos les va tocar confeccionar los afiches.
Desconfiamos firmemente del cine francés, de cierto cine francés que es lema y labia.
Quizás es culpa nuestra, el no poder asumir los mitos finamente prefabricados.
Cumplimos con no gastar nuestro ilimitado dinero en él.
Son predisposiciones. Aclaraciones, recomendaciones, libaciones.
Tampoco estamos obligados a excusarnos.
Amén.

Braulio Musso

lunes, 29 de junio de 2009

Eric Cantona Y Ken Loach






Periodista: ‘Looking for Eric’ hace el elogio del colectivo y del intercambio, tanto a nivel social como futbolístico. Por qué haber elegido el motivo del pase como motivo principal?

Ken Loach: La película se inicia con la frase: ‘Todo ha comenzado por un pase de Eric Cantona’. La película ha nacido de su deseo. Fue él quien me ha venido a ver. Al comienzo, yo he pensado que era una broma. La idea era hacer un film sobre su relación con los hinchas. Si tú partes de allí, aquello puede rápidamente volverse cliché. Nosotros hemos discutido mucho, y para evitar esta trampa, hemos partido de algo más específico: Eric Bishop, el personaje principal. Un hombre perdido que devela sus derrotas a Eric Cantona, en un diálogo salido de la imaginación.

Eric Cantona: Ken, aunque él esté detrás de la cámara, provoca muchas cosas sobre el escenario al momento de grabar: un espíritu de equipo, una complicidad construida a través los años. En el rodaje, no se actúa solo, se debe estar en constante reacción, como en la cancha. El placer de hacer un pase a un jugador que anota, es una forma de generosidad y de confianza en el otro que se reencuentra entre los actores.

Periodista: El personaje principal sufre por deshacerse de un pasado que le atormenta. En tanto artistas, cómo manejan ustedes el peso de los años?

Eric Cantona: Yo he vivido cosas tan intensas en el fútbol... Yo podría encontrarme prisionero de la nostalgia... Por supuesto, yo me vuelvo cada cierto tiempo sobre mi pasado... pero, muy temprano, yo he intentado anticipar en mi mente mi retiro futbolístico, ese fin de las subidas de adrenalina cada semana. La solución es desarrollar otras pasiones, de permanecer constantemente en la creación.

Ken Loach: Es necesario vivir en un estado de insatisfacción permanente, si no no se puede trabajar más. No se trata de estar o no orgulloso del propio trabajo, se trata de ir adelante. El día donde tú miras atrás, ya estás pronto a retroceder. Eric Bishop no ha logrado convertirse en un verdadero padre y no ha sabido digerir su pasado de joven-adulto. Se ha quedado siendo un niño que va al fútbol, anda con sus amigos y se emborracha. Todo alrededor de él se deshace y él no puede darse cuenta a medida que decae. Su ángel guardián, encarnado por Cantona, dice eso que Bishop sabe inconscientemente, pero que no es capaz de formular.

Periodista: El film funciona como un muestrario de vuestros mejores momentos: los gestos y las frases que más han marcado a Eric, temas y personajes de predilección para Ken (fragilidad adolescente, solidaridad proletaria, mutaciones socio-económicas del Reino Unido...). qué es aquello que les atrae de cada uno en el otro?

Eric Cantona: Hay ciertos directores donde tú miras una película que te da ganas de ver todos sus otros films. Ken es de aquellos. Yo reencuentro en sus películas una parte de mí, a eso que yo aspiro. Yo creo que hay tantas obras como hay observadores. Si yo aprecio a Ken y a sus obras, es por la misma razón que me ha hecho partir a Inglaterra. Había allá cierta cosa que yo no tenía y que yo he encontrado más allá de mis esperanzas. Todo eso es muy coherente.

Ken Loach: Eric ha puesto mucho se sí mismo en su fútbol, creatividad, audacia, pasión. Otros jugadores talentosísimos no comunican esta impronta en la cancha. Fuimos a ver un partido juntos, la reacción de la gente alrededor era extraordinaria. No solamente porque él ha sido un gran jugador, sino porque ellos tenían una percepción de él como persona humana entera y cabal. Fue muy emocionante. Hay un paralelo entre el juego de Cantona en la cancha y su actuación en el rodaje. Yo pienso que alguien que sabe naturalmente esperar un pase sabe dar la respuesta exacta en el diálogo. Es necesario esperar el buen momento para responder a aquél con quien tú actúas, encontrar el buen tiempo. El peligro es hacer mucho para lograr eso. Si tú hablas con los actores, aquello mata la espontaneidad de su participación. Aquello debe ser instintivo.

Periodista: ‘Looking for Eric’ enarbola un balance matizado del estado del fútbol, en plena deriva mercantil, casi mafiosa. Según ustedes, este deporte atraviesa un mal momento?

Ken Loach: El fútbol ha cambiado mucho desde que oligarcas rusos lo han comprado. Esa gente de negocios no son desde ningún punto de vista gente del fútbol. La dimensión popular del fútbol desaparace. Es triste.

Eric Cantona: El dinero dentro del fútbol ha hecho más daño a los hinchas que a los jugadores. El placer del juego, de ganar títulos, se mantiene aún en los jugadores. Al contrario, muchos hinchas viniendo de medios populares no pueden ir a ver los partidos. Los estadios se agrandan y el precio aumenta cada año. Es una evolución que no va en el buen sentido.

Periodista: Eric, usted realiza aquí el rol de un entrenador íntimo y fantasmal. Pasar la antorcha volviéndose, por ejemplo, entrenador, es algo que le tienta?

Eric Cantona: Es realmente duro ser entrenador en este momento. Si un día yo decido serlo, necesitaré que haya esa pasión que permite hacer sacrificios. Jugador, yo tenía algunas veces ganas de no acostarme a las diez de la noche, de comer pizzas o una paella, pero mi pasión era tan intensa que yo sobrepasaba todo eso. Convertirse en entrenador, por qué no?, pero a condición de poder aportar algo nuevo, de inventar, de crear.

Ken Loach: Eric tiene el tipo de un entrenador. El tiene todas las cualidades, sobre todo humanas, para construir un equipo. Sin embargo hoy día, ser un entrenador es exponerse a injurias terribles todos los sábados. Nosotros que hacemos películas, arriesgamos solamente malas críticas, y eso, una vez por año.

Entrevista realizada por Etienne Rouillon y Auréliano Tonet, aparecida en la revista ‘Trois Couleurs’, el número 71 de mayo de este año 2009, página 23.
La traducción es libremente brutal, pero utópica.

Braulio Musso

lunes, 22 de junio de 2009

Portugal





Se habla poco de Portugal desde los países que se autoproclaman super potencias.
Los portaviones y la prepotencia primaria no se fatigan, ellos van a seguir con el bombo martillando.
En la biblia ya había mujeres construidas desde el puro capricho, hombres de criminalidad arrogante, descripción de árboles, piedras ignoradas.
Imagino que conocer Porto es conocer El Puerto, de vida indestructible, de residuos industriales, peces maduros.
El desprecio personal es distinto al desprecio militar.
Francis Bacon el pintor, fue a Portugal?
Hay mil maneras de estropear un día, muchas de echarse perfume.
Me regalarán un libro sobre el Zen, qué haré con él?
Mejor por San Ramón pasear, contraviniendo las publicaciones de extrema derecha.
No se trata de veranear, se trata de no menospreciar.
Todos fuimos idiotas cuando niños, pero se trata de no decir más estupideces clasistas ahora que pronto nos acabaremos junto a todos.
Nuestras vidas van siguiendo un rumbo a interpretar.
Cuando aún no era común comer pizza y menos en un día laboral de semana, una vecina nos invitó a comer.
Estaba su madre y su abuela.
El padre se había marchado a establecerse junto a otros.
Los hombres también jugaban al Luche, a veces.
Portugal es un poco ese juego, el recuerdo de él.
Rutas pequeñas hacia Portugal nos alegrarán las uñas y el corazón.
Corazones alegres siempre podrán alegrarse más.
Los cardiólogos no temen hablar del Corazón.
Cardiólogos portugueses.

Braulio Musso

lunes, 15 de junio de 2009

Algunos hablan de revoluciones






Irán los brazos a perderse a otros países, no serán abrazos, quizás.
La hambruna es mundial, es personal, y algunos hablan de revoluciones en el cóctel de un hotel aparentemente conservador.
Gimoteos, ‘lágrimas de cocodrilo’, propaganda salival.
Se permiten denostar el discurso de la presidenta, lo cual me obliga por momentos a no denostarlos a ellos.
Los miro fijo y digo algo.
Todo eso también es un espectáculo y no debería afectarnos ni un ápice (extraña palabra).
Qué debería afectarnos entonces?
No lo sé y nunca lo supe. Ellos dicen saberlo.
El único agrado es ver a la presidenta y quizás a Jorge Pizarro, al ministro apellidado Velasco.
Tienen actitudes decorosas, me inspiran confianza, no están alegres, no nos exigen que nuestras vidas personales sean mejores que la vida política donde ellos se mueven y empantanan.
Los Gimoteadores del cóctel le exigen a la vida política de un lejano país que no sea mediocre como son sus vidas íntimas, como su actitud espiritual representada en un descaro infantil, mientras se tragan los trocitos de jamón.
El decorado siempre es dudoso.
Los micrófonos son un invento de quién?
Finalmente estamos con la misma ropa y con distintas ideas.
Escucho canciones del nuevo de Dylan. Está justificada la ignominia, sigan, existe ese disco al menos y fue hecho en este año, ahora, en esta época donde vivimos.
Una canción se llama ‘La Vida es Dura’, en inglés, ja.
Pensaría en el vagabundo asiático que duerme cerca de la estatua de Montaigne, pensaría en su alimentación orgánica, por momentos.
Cada vez hay más sin-casa asiáticos.
No piden dinero, coleccionan diarios.
El sistema de transporte nos hace olvidarles.

Braulio Musso

lunes, 8 de junio de 2009

Teatro Rupturista, Estático







Almorzando, día nublado...


1- Oye, estamos en un mundo donde organizaciones de cooperación necesarias como la Unesco, no le pagan a personas que hacen su ‘práctica’ trabajando en ellas, pero sí pagan millones de millones para ser la publicidad en la camiseta por ej. del Barcelona...

2- Nunca me he fijado en la publicidad de la camiseta del Barcelona...

1- Fíjate... son contratos millonarios... está todo al revés. Y no es que quiera hablar de fútbol...

2- Está bien. Me pasas a don Mutardo?

1- Claro.



Arriba de un bus tras pagar cada uno su boleto, días después y nublado eternamente...


1- Hey, mira... ves a ese tipo con la polera del Barcelona allá?

2- Sí, ah! Oh!

1- Lo que te decía de la Unesco mientras digeríamos Soya de Chernobyl el otro día...

2- ... pero ahí dice Unicef.

1- ...

2- Dice claramente Unicef... Unicef, parecido a Unisex...

1- Es cierto...

2- Qué significa Unicef?

1- Eh...

2- (Con cansancio biológico) No dice Unesco, dice Unicef...

1- Sí... tienes razón...



FIN
Braulio Musso

lunes, 1 de junio de 2009

El Año 1985






En los días y especialmente en las noches posteriores al terremoto del 85 nos dimos el tiempo de escuchar y de mirar el vuelo de las aves, el cielo, la luz decayendo, los familiares, los ruidos leves a distancia.
A veces pienso qué hacían en ese tiempo todos los jazzistas, boxeadores, escritores, rockeros que venían de vuelta de los 70, vidas anónimas o abandonadas tras el fugaz reconocimiento.
Ahora leo por ej. que el 85 fue un año más bien oscuro para Dylan.
No tengo casi recuerdos diferenciados de todo ese periodo tras el terremoto (eso a veces no es malo...)
Había que seguir andando en bicicleta y tomando leche, dos cosas que se acabaron en la edad donde surgen los problemas ‘existenciales’, ja.
Toda la muerte que vimos por televisión y una portada de diario mostrando un cadáver de alguien en calzoncillos muerto en su siesta, nos era difícil relacionarlas con la fuerza de la tierra que nos había atemorizado sin tragedia.
Un día en medio de los juegos pensé: estamos en el año 1985, todo el planeta está en 1985.
El abuelo más querido de los cuatro había muerto dos años antes, tras una fulminante enfermedad.
No sé si es realmente el más querido por haber muerto el primero, en una edad propia fácil de idealizar (creo que no... que no es únicamente por eso).
Pronto alguien escribiría en un muro cerca de la casa de tía Cristina, oh, en Estación Central:
‘Santo Padre: llevatelo’.
El Fino Toro estaba en esa misma esquina cuando tendría que haber estado jugando por Magallanes en Santa Laura a esa hora, tres de la tarde de esos domingos que no dulcificaré sino en mi interior improbable.
PS. Mi prima atendía una biblioteca popular ahí cerca, oh.

Braulio Musso

lunes, 25 de mayo de 2009

Un papel que servía para otra cosa







Jugueteo lejos de las instancias decisivas.
Encuentro una frase escrita hace un tiempo, en un papel que servía para otra cosa:

‘Hay que desconfiar de los Buenos Diccionarios,
de quienes los compran, no de quienes los roban’.

Si tiene algún mérito como frase, no es menos cierto que ese valor no es más que ingenio, es decir, es casi nada, prácticamente nada.
Es justamente, creo... representa exactamente para mí, la diferencia entre ingenio y Poesía.
Es también como la música ingeniosa, pero que no emociona.
Como la diferencia entre Marc Ribot y John Scofield, por ejemplo, para mí.
Entre Sonic Youth y Beck.
Son caminos diferentes, búsquedas legítimas donde nosotros preferimos claramente una de las alternativas sin necesidad de destruir la otra. Bueno, cómo podríamos destruirla en todo caso?
No hablo, obviamente, de sensiblería ni de lagrimones, sino de emociones y sentimientos cabales, enteros, reales.
Lo que diferencia entonces a la verdadera Poesía del resto de las manifestaciones literarias es... el desdén continuo hacia la esgrima facilista del señorito Ingenio.
Un abandono también, a grandes rasgos, de la dependencia de la técnica y de la obligación de sorprender.
Es cierto que todo puede aceptarse como algo perteneciente al lenguaje de cada quien.
Pero no es tan fácil como parece.
Frecuentemente los grandes poetas han tenido mucho ingenio, mucha facilidad para juguetear con las pronunciaciones, mucha gracilidad para movilizar ‘Idiota Viento’ o ‘Viento Idiota’.
Pero han sido justamente verdaderos poetas, es decir grandes poetas (es la sola manera), debido a su obstinada lucha contra el esotérico ingenio.
Pasa a ser parte de sus vidas cotidianas pues se niegan de cierta manera a trabajar con sus propios útiles de trabajo, las palabras.
Eso no es nada gracioso, nada fácil de sobrellevar, no es fácil abstenerse y menos abstenerse de hablar y de escribir.
Obviamente ese estado es sin llegar al silencio total, pero sí circundándolo consistentemente.
Como un contador que utilizara poco los dígitos, que no se perdiera en sutilezas repetitivas.
Quizás por eso, en general, pienso, han escrito poco, no dejándose embaucar por las curiosas fonías que se pueden crear.
Han buscado cierta claridad, cierta simplicidad, que la verdad, es difícil establecer de una vez por todas, pero en sus obras se encuentra y no hay más.
Oficio de vagabundos, como decía un gran poeta chileno.

Braulio Musso

lunes, 18 de mayo de 2009

Plaza Zañartu







Por supuesto Plaza Zañartu: sólo tarde comprendí tu importancia.
Importancia personal en todo caso, por supuesto, como siempre.
Hoy estoy en el planeta del Por Supuesto, ja.
Comprender tarde tiene el inconveniente que estamos expuestos a la graciosa, pero cansadora idealización.
No hay remedio, así funciona este pequeño psiquismo en esta clase de secuencias.
De todas maneras no hay problema con el anacronismo, pues como dice un gran viejo francés que alguien me ha dicho que es demasiado ‘antiguo’, el organismo propio y la vida misma nos impiden desinteresarnos de la efectiva actualidad.
Se puede recordar y chochear todo lo que se quiera, pero el resorte vital no nos deja elección: presente-futuro, realidad y promesas omnipresentes.
Así, Plaza Zañartu, desde esta franja desviada de la labor inmediata, recobro un poco de tu pasto, de la agencia Polla Gol a tu costado en pleno verano, de la panadería ‘Las Rias’, su dueña en la caja, del kioskero maratonista que sabe que eres el hijo de..., del extinto recorrido Pedro de Valdivia-Blanqueado, buses de color verde y azul...
No hay aventuras, los personajes son prácticamente anónimos, no hay casi frases, más bien hay una rutina para los que viven o trabajan en ella.
Y para mí hay una visión donde nunca nos sentimos enteramente desenvueltos, lo cual paradójicamente hay que agradecer, lo que viene a significar, finalmente, que somos espectadores no reconocidos de lo que allí se vive.
Además miramos desde una esquina, protegidos.
Tal como hay mecanismos infalibles para soñar, el mecanismo infalible para ‘provocar’ recuerdos es ese: mirar desde las esquinas, mirar de visita.
Plaza Zañartu: nunca tendrás ‘poemas’ y quizás es mejor así, pero permites seguir hacia la Cordillera o comenzar a bajar hacia el Mar, dejas llegar al Estadio o ir a buscar hacia el Sur a familiares que no nos esperan un jueves a las cinco de la tarde cuando todos trabajan y son importantes luchando por el bienestar de sus hijos.
Plaza Zañartu: la suma de tus defectos pronto será promulgada por los arquitectos que salen de la cesantía con una energía de carpeta.
Ellos tendrán razón de nuevo y sólo Jorge Arcos hará una mueca de valentía o de insensatez.
Pero qué pueden los rostros reales contra los informes reales?
A veces hay luchas que acontecen muy tarde.

Braulio Musso

lunes, 11 de mayo de 2009

Ramiro






Vamos con Ramiro a ver ‘Tonta Pava’, de reciente y dudosísimo estreno.
Bueno, casi todo lo nuevo es dudoso, aunque no sé si dudosísimo.
Yo al menos, fui sobre todo, no tanto porque me pagaran la entrada ni porque la sala quede en un barrio desratizado sino porque siempre Ramiro nos ha dicho que pasan cosas extrañas cuando él va al cine, desde peleas entre pandillas letradas hasta chistes con las ancianas que retan a los policías que no sonrien.
Esta vez el cine estaba más limpio que de costumbre y se podía llegar sin golpes de axilas por el pasillo.
Eso no se lo comenté a nadie en medio de la proyección, pero pienso que es de las cosas más importantes ocurridas en el último tiempo.
Debí haber alzado la voz en ese momento, siempre lo mismo... acciones que solo a posteriori juzgamos pertinentes o justas.
Al contrario, poco que decir del film, nada la verdad.
El camarógrafo estaba temblando todo el rato y nunca alcanzaba a los actores.
Leí en un folleto de tres páginas que eso, ese ‘estilo’, quiere expresar una idea del director... no recuerdo cuál.
Supongo que lo fragmentario de la verdad o una cosa por el estilo, lindo.
Lo más decepcionante es que no ocurrió nada de lo prometido por nuestro amigo, ninguna pimienta.
Ni patrullas incendiadas ni jubilados lascivos mirando pasar transeúntes de almidones eróticos, nada.
Y lo extraño es que él no se sintió en deuda frente a nosotros, ni una explicación o un lamento, él vive en su mundo la verdad... bueno, como todos nosotros no más.

Braulio Musso

lunes, 4 de mayo de 2009

Las vacas francesas








Encuentro un papelito donde hace mucho había escrito: ‘Hay cosas que tienen el único mérito de ser recordadas, pero no de ser narradas’.
Me parece tan obvia como idea que me cuesta pensar algo a partir de ella.
Mientras, en la televisión muestran la feria anual de la agricultura en París.
Por una semana todos admiran ese tipo de vida y hablan de vacas, fardos y el orgullo de las tradiciones francesas, las cuales serían propias de un tiempo campestre.
Lo que me indigna de este festín es que nadie habla de las veinte centrales atómicas esparcidas por casi todo el territorio ‘metropolitano’, fenómeno que hace infame el pretender que este país llamado Francia sea ‘ecológico’ o ‘agrícola’.
O una cosa o la otra.
Hace poco escribí un intento de poema que me dejó bastante satisfecho, donde decía en dos renglones, con voz solemne y aguardentosa:

‘Todo país debe acabarse,
Todo país va a existir siempre’.

Recuerdo y anoto esto aquí como clave supuestamente enigmática, la cual busca hacer parecer como que no me enfado hasta las groserías con los mitos que crean los franceses ( que no son todos, pero... son algunos) sobre sí mismos.
Allá ellos...
Acariciando sus vacas y dando disertaciones sobre la lactosa y La Marsellesa.
Lo peor es que en este país se hacen libros por cualquier cosa.
Tras esta feria, van a salir mínimo treinta libros sobre la Francia Campestre del Innombrable.
Sea.
Amén.

Braulio Musso

lunes, 27 de abril de 2009

Esta manzana







Amor, el olor de esta manzana que cortas en dos oh en este preciso momento, me trae el olor mezclado de las frutas y los lápices de cera, desde un tiempo pasado, otra vez.
Es como un olor ahumado.
Me trae también el olor de un plátano al fondo de la mochila un sábado, olvidado desde el lunes.
Me llega todo esto hoy que debería estar haciendo otras cosas, como siempre, me distraigo con la primera insinuación, recaigo en la propaganda narcisista de mi espíritu y de mi pasado usual.
En todo caso, el único afectado directo con todo esto soy yo...
Ni siquiera cuento aventuras, las aventuras no existen...
Quizás todo esto no es sino compensación... bueno, en caso de vida o muerte siempre podremos ir a hablar con Don Guido, quien aún hace sus estrictas rondas por Linares, Chile.
Aquel olor me trae calcomanías, calcomonías, intercambio y robo de calcomanías, el olor también, tras tenerlas mucho rato en las manos, el de la cola fría también.
Estar en clase de caligrafía, por supuesto, con el cuaderno especial de caligrafía (azul, celeste), mirando por los amplios ventanales la lluvia, no el sol, el sol se vivía en el patio, el sol no se miraba, el sol era con los demás.
Abrir y cerrar sin sacar nada del estuche de cuero café que me duró años y años, buen cierre.
Nunca le puse mi nombre, sí el de La U y de algunos de sus jugadores, ayayay.
La última página de los cuadernos siempre más real y más importante que las primeras con los datos y los ejercicios de diagnóstico.
Leo una breve novelita enorme que desliza la idea ( o yo la leo así, ja), que el tener durante la adolescencia una idea romántica y exigente sobre la amistad y sobre las mujeres se debe a la relación distante, pero estable con la madre.
La relación es estable pues se ama a la madre, la relación es distante porque se es arisco, se desdeñan las caricias, claro, un clásico (había escrito arisco con z, por qué? Responde inconsciente ignorante!).
Con el padre no hay psicoanálisis, con él se habla y se cultiva el mismo humor, casi siempre...
Da lo mismo me dirían los Muchachos.
Claro, son sólo recuerdos, son novelitas, son teorías.


Braulio Musso

lunes, 20 de abril de 2009

Orlando Cachaíto López







Leo con alegría la frase

… ‘existe, hay verificación empírica de la conservación integral del pasado’.

Existe...
Aunque la frase proviene de un libro argumentativo y remite a la jerga de la investigación científica, tiene una fuerza poética de lo profundo, de las palabras con fuerza de sentimiento.
Me permito escribir aquí que ayer murió Orlando Cachaíto López, que ayer existió en nosotros por primera vez Madame Butterfly.
Teníamos un disco tremendo de él, unas entradas para ella.
Supongo que es un poco exagerado decir que las muertes de los demás quedan muertas en nosotros, pero así lo siento al desplazarme por el metro de esta ciudad.
Muchas de ellas quedan ciegas dentro de uno, encajadas, sin desarrollo ni verbalización.
Sigo leyendo... (éstas son como breves secuencias, de algo menor)

‘Los recuerdos existen por sí mismos’.

Este es un libro que se lee sonriendo, lentamente.
A veces se lee porque no se quiere hacer el esfuerzo que a veces significa escribir.
El planeta del ‘A veces’... el planeta del ‘Quizás’.
Por qué el planeta del ‘Tal Vez’ no es el planeta de ‘Esa Precisa Vez’?
Me cuesta creer en una esencia de las palabras, seguramente estoy equivocado, pero ellas son para mí las cosas a las que se refieren, las cosas, las emociones que describen, las personas, las situaciones.
Siempre los mismos temas, las mismas vagas resoluciones.
Anochecerá hoy en Melipilla, lo intuyo, lo sé...
Y yo leyendo también un libro sobre Stuttgart, por qué, para qué?
El país del ‘También’... me invade, somnoliento.
Hay que dejar de tener el mal gusto de hacerse preguntas cuando escribimos, pues no nos las hacemos en la vida corriente.
A partir de eso, pienso moroso que si pudiéramos vivir a partir de verdades diarias o semanales, podríamos obtener estilos diferentes a los hereditarios, después sería un asunto de descarte natural, espontáneo.
Debería dar ejemplos de esto último.
Alguna vez pensé en la importancia central de los ejemplos.
La dictadura de los ejemplos.
Hoy no.

Braulio Musso


miércoles, 15 de abril de 2009

Norberto Tapia






Pretensiones, espectáculos frente a los demás... corrientes, repetidos, comunes!
Cansancio propio de eso, indecible desidia, ridículo y final.
Todo eso se diluye, todo eso se diluirá, debe.
Pero por qué vía, por cuál?
Leyendo enciclopedias desfasadas, mirando de nuevo a los que amamos, aprendiendo de nuevo la historia de Norberto Tapia, de quien no es posible que sólo hablen los uruguayos.
Y si no amamos?
Mirando de nuevo a los que amábamos, recordando las conversaciones del Orgullo, El Honor y la Ignorancia, Plaza Almagro, mezclando cerveza con candidez.
Y si no se diluyen?
Entonces Warhol, Tracy Chapman, August Sander, Patti Smith, una entrevista a Clotario Blest, un audífono roto, Sean Penn, una llamada de larga distancia, Raymond Carver, cilantro y perejil, en ese y no en otro orden, Pablo Burchard, Godfrey Stevens, Coloane, Clint Eastwood.
Y si no se diluyen?
Entonces estaríamos en serios problemas, chiquitito.

Braulio Musso

domingo, 5 de abril de 2009

Naranjas






Si la simpleza llega a ser delicadeza, emociona.
Pienso eso tras leer ‘La Señora’ de Federico Gana.
Lo he leído ahora, en este tiempo donde me permito todos los festines de la nostalgia de Chile.
De pronto, noto, me saca una carcajada brutal leer la expresión ‘fraile gastrónomo’.
Me trae viajes que hicimos a Curicó y a su interior, Rauco, etcétera.
Un día cortamos el pasto allá, riendo, en fin.
La persona que nos recibió venía de separarse del padre de su hijo, cosas que pasan, por supuesto.
Lo que más había eran naranjas, de un árbol descuidado junto a la casa.
Hicimos pollo a la naranja.
Uno puede estar muy contento con todas esas pequeñas cosas, tendrá que ser así también en el futuro.

Braulio Musso

lunes, 30 de marzo de 2009

Máquinas de escribir






Frases, frases, amontonadas.
Ya no quiero dudar más de ellas, o más bien, no quisiera seguir dudando de ellas, pues igual lo voy a hacer, ayayay, qué manías indecorosas!
Proyectos de silencio, carpetas de aire, imposibles... difíciles.
Es mejor la risa.
Siempre estará a la orden del día hacerlo, dudar.
Como ejercicio, bien.
Como amargura de literato no reconocido, no tomado en cuenta, una tontería.
A ratos leo esos alegatos, esas dudas, esas incomprensiones... bueno, dejen de escribir entonces, punto.
O van a obligar que los lean?
No, no es cierto?
Ya ni voy a pensar en todo eso.
Los teclados de todos estos computadores a disposición, claramente encendidos frente a nosotros...
Contraste bucólico, constatación inservible: las antiguas máquinas de escribir no necesitan ser encendidas.
Digo esto último pues echo de menos, levemente, la independencia de las últimas.
Un tiempo, ja, cuidé y utilicé una, pesadísima para mis ‘músculos’ laterales.
Importancia de ello?
Silencio.
Recuerdo, entiende, escucha: no eres impune, fíjate, anímate, es claro, ciertamente, se gasta luz, represas y centrales atómicas, gente es desarraigada, gente es envenenada, no es broma, no.
Veo fotos también.
De nuevo?
Sí, qué otra cosa puedo hacer?
Por ejemplo, el teatro me entrega el ánimo de ‘verguenza ajena’.
Además la cercanía entre los comediantes y el público es molesta, llena de saliva y de ruidos, mejor una pantalla curva.
Qué le ocurre a un actor cuando en esa relación morbosa, atisba a un espectador comiendo un tuto de pollo bajo el pupitre mientras el drama transcurre?
Terrible, no, devastador.
Nihilismo alimentario.
Por eso, yo ya compré pan, lúpulo, cebada y papel.
Entonces veo fotos, por supuesto.
Veo fotos de un escritor en su terraza en Hollywood, sentado frente a esos aparatos (máquinas de escribir...) en los años 30.
Fotos de Erich Salomón, mi nuevo ídolo, otro, ay, chuuuu, hasta cuándo?
No sé, la verdad.
Me dan ganas de releer ‘Tierna es la noche’ en la edición de cubierta verde Zig-Zag, comprada en Huérfanos.
Sé que no lo haré pues tengo el vago propósito de ‘conocer nuevas cosas’, ja.
Bueno, de todas maneras cuando leo estas ‘novedades’, pienso en mis ‘faraones’ inamovibles.
A todo esto, si uno no puede ser injusto en sus gustos literarios, cinematográficos, artísticos, dónde recontradiantre podría serlo?
Aparte y con gesto que quiere ser grácil: por ahí leí en estas pantallas la expresión ‘campana de palo’.
Es una expresión que me ha encantado, este idioma logra cosas muy gráficas, muy contundentes, con sonido de algo pesado, pero vivaz, muy vivaz.
He pensado a ratos en esa expresión maravillosa.
A ver si próximamente me encamino hacia algunas líneas sobre ello y sobre el hecho de emitir datos, datillos, a través de algunos grafismos, encendidos o no.

Braulio Musso

lunes, 16 de marzo de 2009

Los Puños







No seremos nosotros los que, a la primera oportunidad, hablaremos de la llamada ‘actualidad mundial’.
No.
Quizás hemos cambiado y nuestros puños son clavículas descalcificadas.
Antes eran clavículas en vías de descalcificarse.
En la feria me detengo para anotar una frase que me sobrevuela, pero no tengo lápiz ni papel.
La repito varias veces en la confianza de poseerla.
Mentira, se fue para siempre, no era mía.
Los pitagóricos veían caminar números por los exiguos sembradíos, los tuteaban y los domaban... supongo que eso les hacía sentirse alegres.
Nosotros...estamos vivos en el mismo tiempo de Woody Allen; la gente del siglo diecinueve no lo pudo catalogar.
De las encuestas que no se harán: Quién seguirá leyendo a Fernando Alegría, a Manuel Rojas, a F.S. Fitzsgerald, a Graham Greene, oh?
Recuerdo una foto de Humberto Donoso, la nariz de Nina Simone.
Qué podría surgir de todo eso? le pregunto a mi cerebro, con cariño, con amor propio.
No hay respuesta, otra vez.
Me acuerdo del monito con platillos dentro del cerebro de Homero Simpson.
Sigue sonriendo la estatua de Montaigne, antipática la de Sartre se empina hacia la aglomeración de ideas, hacia estantes de polvo intocado.
No seremos nosotros los que pontifiquemos sobre los hechos de los diarios y de los noticieros.
Finalmente toda la filosofía está bien y está muy mal.
Antisemitismo, sionismo, sueldología, terrorismo de estado, deudas externas, leyes de educación, países colonialistas.
No seremos nosotros.

Braulio Musso

lunes, 9 de marzo de 2009

Hay que tener en cuenta






Qué diremos en un par de años?
Hay que tener en cuenta que siempre alguien podrá pedirnos recordar estos días, estos años.
Que quizás alguien va a tener nostalgia de todas estas luces, de toda esta energía entregada.
Una vez escribí un intento de poema que decía en un renglón eso, más o menos eso:

‘qué le diremos al que va a tener nostalgia de este tiempo?’.

Hay que escribir o no hay que escribir, pero hay que decidirse, no da lo mismo.
Seguimos comprando libros: ese arrumbamiento representa qué?
Un sí, un no?
Trato de pensar en Robert Frank, trato de acordarme de John Steinbeck, de la confianza, de la fuerza, de la generosidad de Matisse, claro, por ejemplo, de ‘Idiot Wind’ de Bob Dylan siempre. Leo una entrevista a Clotario Blest donde dice:

‘Actualmente estoy pobre, solo y abandonado’.

Veo una película de Robert Frank donde acompaña al cartero de su pueblo a dejar los periódicos por caminos de nieve, con el parabrisas trizado, con alegría, solo, tranquilo, pensando en su mujer que lo espera en casa.
Releo la parte del topo en ‘Cannery Row’ de Steinbeck, releo el comienzo también.
Veo fotos de Blest ya viejo, las veo lentamente.



Braulio Musso

lunes, 2 de marzo de 2009

Cero Recuerdos






Esto es como en esas discusiones sobre economía y justicia: si se quiere estar en igualdad de condiciones, entonces, bueno, que nadie recuerde a nadie, que nadie recuerde nada.
Cero recuerdos, es la única solución, claro.
Habría que hacer ese pacto si todo es tan inútil, si no hay para qué recordar, si hay que dar explicaciones sobre por qué se escribe, sobre por qué se intenta escribir, si hay que explicar por qué finalmente es de las actividades que emergen más naturalmente.
Habría que hacer ese pacto de vacío si hay que pedir disculpas o cobrar porque se garabatean un par de hojas o se llenan un par de sitios webs o como recontradiantre se llamen.
Entiéndelo Capullito, entiéndelo maestro que todo lo razonas, cáptalo soñador comedor de barquillos, escucha viajero de cortos trayectos que hablas de rock: se escribe porque se escribe, se va al baño porque se entra al baño, se surfea porque se surfea, se esquía porque se esquía, se escribe y no hay drama ni exigencia envuelto en ello, es una actividad a la que se tiende o hacia la que no se tiende, y el resto son todas excusas de tiempo, disponibilidad o dinero.
El lector habla de ‘aburrimiento’, el autor habla de ‘los dueños de las editoriales’, estamos liquidados...
Por eso Dragón veraniego, es obsceno que se hagan poemas sobre por qué se escribe y que eso pase por alta poesía.
Esos no son más que razonamientos autoafirmatorios, y bueno, está bien, todos queremos sentirnos bien, pero todo eso existe antes o después de la poesía, pero no es médula diáfana, no es transcurso, no es algo que se capta y se transmite, no.
Todo eso es no saber esperar y es concentrarse sobre lo accesorio.
Yo lo entiendo: quién recontradiantre quiere esperar?
Todos queremos ser esperados, hacernos esperar, ja, sí.
Son opciones, como en todo, pero no son ‘nuestras’ opciones.
Otro tema bien distinto es qué recontradiantre pasa con aquello que se escribe.
Todos Los Mayores nos dicen (si los leemos, si los escuchamos, si los vemos) que es imposible saberlo realmente.
Lo que aparece como seguro es que no se salva al mundo.
Se influye poquísimo, pero no tan poco como nos gusta pensar.
Nos leen los Cercanos, bello.
Nos leen los temerarios ocultos, mejor, nos ojean las Temerarias imperturbables, superior.
Nos leen los planeadores, genial.
Resultado: un poco más, un poco menos de ego, pero aparte de eso... misterio.
Pero...
y volviendo al inicio, aquel pacto de no recuerdos es ciertamente impracticable, no pasa de la teoría su realización.
Desde la misma firma ideal del convenio, ya se recomienza a recordar y el desnivel resurge espontáneo y cálido:
Calle Catedral, mediados de los 80, el cielo cubierto, esa atmósfera terrible y bella de esos años entrando inconscientes por nuestras fosas nasales.
Luego,
domingo, La U contra Audax Italiano en Santa Laura, de fondo, siempre de fondo, el año en que Hoffens y Castec pasaron a Audax (el 84, el 85? Oh!), el ruido de quince mil personas reunidas, el color verde oscurecido de esas camisetas, la línea blanca del arco entre los tres palos ya de fierro, el marcador de goles manual, la persona que lo operaba, el FIAT 147 nunca robado de mi padre a cuadras del estadio...

Braulio Musso

lunes, 23 de febrero de 2009

Paul Auster










Miro -largamente para mis cortos usos- en una revista que se quiere progresista, una foto reciente de Paul Auster, un retrato.
La verdad es que estoy de nuevo en este lugar, pensando en una carátula de un disco setentero de Herbie Hancok, reconstruyéndola en la mente, la ‘materia gris’, como decía despreciativo y tierno mi padre.
No sé bien la hora.
1 Siempre hay alguien a mi lado.
2 Siempre (no existen los siempre, lo que existen son los “casi siempre’... ya, gracias...) hay alguien a mi lado, haciendo cosas mientras yo permanezco inmóvil en mi respiración, alguien actuando, cambiando las cosas, para bien y para mal, produciendo.
La producción es algo a la moda, nadie se escandaliza con eso, comprendido.
3 Esta vez alguien a mi lado enarbola un mapa con los sistemas de transporte de la ciudad.
Mi abrigo duerme la siesta sobre la mesa, aparentemente inerte.
Hace tiempo que no tomo el bus, el metro.
Hace tiempo que no dejo de escuchar a Neil Young, día y noche.
Acá las miradas van hacia la ropa, hacia las espaldas, está bien, es tiempo de liquidaciones, de saldos... perfecto.
Toda la cultura del mundo reunida en una pieza no parece tan preciosa,
pero todos los discos amados en ‘nuestra’ pared tienen colores de quienes nos adjudican un alma.
Los hemos elegido pues son Fervor.
Acá también conozco gente que viaja por todo el mundo y que termina diciéndote las mismas linduras que aquellos que sólo conocieron el trayecto Matadero-Palma, oh.
Las mismas linduras, pero en otro idioma y con bibliografía, con voz mitigada, sin sonreír abiertamente.
Acá veo pasar gente, acá hablo a veces con gente que ha leído mucho, que ha conocido mucho, gente que ha pensado más de dos minutos en Los Misterios, gente que subraya casi enteros los libros, que no es feliz queriendo serlo, que no soporta estar sola, que se miente, pues la mentira puede ser cómoda y atractiva.
Los engaños, las mentiras, parecen proporcionar mucho placer, mucha fruición, mucha intensidad.
Quizás son buenos... los engaños, quizás el problema no son ellos.
Pero qué hacer con todas las páginas que fueron leídas afirmando y con todas las palabras que no eran sólo tácticas, que no eran sólo dilaciones de Uno (a) Mismo (a)?
Es un problema, si se quiere, de librería, de cultura.
Qué hacer con todo eso durante la prosecución del Engaño Inmaterial?
Los bellos libros tiritan, los autores herejes se palmotean la cara y devuelven intacta la poca cerveza que les resta, los grafómanos santos lloran, los estantes quieren retornar bajando las escaleras donde aquellos que humildemente les construyeron con sus reales manos para subsistir, pero ciertamente no podrán bajar sin nuestra ayuda.
Son kilos y kilos de señales emitidas...
Las portadas de los Mamotretos quieren reposar en la verdadera calle con las fecas aún calientes de las mascotas, quieren de nuevo comunicación real y barata.
Cuánto papel trabajado y ahora inútil, ahora ridículo.
Sólo los libros bufonescos quieren quedarse a ver los semblantes arrugados.
No son muchos.

PS. Todo esto no es culpa de la Imprenta.


Braulio Musso

lunes, 16 de febrero de 2009

Bob Dylan





Día con las mismas horas que ayer, día vivido, entero día:
Tras sortear la comodidad y el tráfico de calles que confluyen, obtengo un libro donde leo que...

‘Bob Dylan está tranquilamente sentado en un gran hotel con vista sobre uno de los
pintorescos canales de la ciudad[Amsterdam]...’.

En el trance de ajustar esta y otras imágenes, nos ajustamos nosotros mismos, nos acotamos (digo ‘nos acotamos’, no ‘nos acostamos’), nos calibramos y, a ratos relativamente breves, podríamos parecer sabios calmos y satisfechos.
Raúl Ruiz filmó de esa manera un par de escenas, desde una ventana sobre las calles modernas y lluviosas de Amsterdam.
El personaje entre-abría la ventana recordando otra ciudad, totalmente distinta...
Eso también me lleva a otra cosa: cuando uno abre la puerta pricipal de un departamento en altura, toda la luz pareciera venirse encima desde las ventanas, más si éstas dan a las calles, a los canales o a los estacionamientos.
Sin embargo y aparte, Días reunidos o dispersos:
Cuánto más conoceremos?
Cuánto más podrá nacer?
Silencio.
En aquella silla, en esa luz, en esa entrevista ( pues era una entrevista la que permitió que un periodista viera a Bob Dylan sentado en un inmueble holandés), nuestro hombre declaró:

‘Uno puede sentirse muy generoso un día y muy egoísta inmediatamente después’.


Braulio Musso

lunes, 9 de febrero de 2009

Calle Divino Maestro







Supongo que uno debe cuidar su cerebro.
Supongo que es bueno seguir y que es bueno seguir sintiendo la Acotada Armonía de estos días que vivimos viendo el Sol rozando los Edificios repletos de vidas.
Así, en estas circunstancias de recuerdo y esperanza, son afirmaciones los planos amarillentos de los Estadios que no fueron, las cenas familiares donde malhumorados fuimos Infames e importantes, los amigos que tuvimos sin saber ni pensar, las vueltas a casa viendo el aeropuerto de Cerrillos entre imperceptibles praderas, la calle Divino Maestro, Lo Espejo cuando caballos aún vagaban entre los arenales y el pasto...
Son afirmaciones y sin desperdicio.
Pasa el tiempo y no hay nada más real que ellas.
A lo más, hay cosas tan reales como ellas.
Hay días que se llaman John Lennon, reacciones nuestras que quieren ser algo compatible con ‘Mind Games’,
calles que se llaman René García Fuentealba, líneas de Humberto Díaz Casanueva,
tardes de Gracia donde le preguntamos al Aire:
‘Si existieron personas como Fernandito o Roberto Hodge,
si alguien escribió y cantó ‘Tears of Rage’:
cómo poder dejar Las Mejores Invitaciones sin respuesta?’.

El Aire no contesta, pero encuentro los Parlantes eternos y Spinetta dice, oh:

‘Y me pregunto:
Cómo dormirán los Enemigos de la humanidad?
Quizás ella arroje su propio fuego como a un vil papel...’.

Damon Albarn dice Nocturno desde el cd, antes de terminar este día:

‘Tomando todo el día
pues el país está en guerra’.



Braulio Musso

lunes, 2 de febrero de 2009

Tren





Pienso en mi padre al ver a un hombre canoso en el tren.
Ojea un libro cuya tapa dice ‘Dónde Vamos?’.
Habría que decir que vamos hacia Bordeaux en la mañana del último día del año.
Pienso aquí que los perfumes, muchas veces, son mal olor dentro de un coche donde conviven gentes dormidas y gentes altaneramente despiertas.
Leo a Milan Kundera, a ratos.
He tomado café casero.
Este tren es un buen tren.
Es decir, constantemente hay quienes buscan los baños a través los pasillos.
Supongo que, al menos, una consistente mayoría los encuentra y utiliza.
Quizás es importante tener esa clase de confianza...
Aún no amanece.
Mi padre ahora baraja naipes para luego quedarse, oh, largamente pensando, inmóvil, con la mitad de ellos en una mano.
Me acuerdo del sonido de los dominós chocándose, que se sentía todas las noches al pasar por
fuera del departamento de un matrimonio de jubilados en Tarapacá con Zenteno.
La tropa de Conserjes... Pedro El Amable, quien nos ofreció vendernos una estufa (ofrecimiento aceptado) en la esquina, frente a La Moneda.
Una mañana estaba, impertérrito, afeitándose en seco con una afeitadora eléctrica, en la salita a la entrada del edificio.
Dónde trabajará, allá mismo?
Seguirá transmitiendo fe y cooperación?

Aclara, las ventanas no reflejan más el interior de este tren que no es más que un tren.
El Azul intenso escapado del negro pronto se acabará.
No tengo sueño Morfeo Ensañado, esta vez Tú pierdes.
Luego de un rato aparecen los árboles que todos alguna vez hemos visto desde un tren.
No veo novedades sino Dulces Repeticiones.
En HoraBuena.


Braulio Musso

lunes, 26 de enero de 2009

Pascal Dusapin





Antoine Gindt: Durante esta serie de conciertos de vuestras obras, se oirá por primera vez de manera integral los siete ‘Solos’ para orquesta y también dos óperas que no existen sin relaciones comunes, ‘To Be Sung’ y ‘Passion’.
Eso que es impresionante, a la escucha de esas obras, es el enfoque bien personal del tiempo musical.
Es que se puede considerar vuestro trabajo como una manera de domar al tiempo?

Pascal Dusapin: Yo no pienso casi nunca en el tiempo.
El tiempo es para mí una noción filosófica que yo he aprendido a abordar porque se me dirigen preguntas sobre esta noción.
Evidentemente, me ocurre, a veces, de hablar del tiempo y de singularizar esa relación a través de partituras un poco específicas, pero ellas son, sobre todo, resultados de la forma y no de anticipaciones, a la excepción quizás de ‘To Be Sung’.
Yo comienzo a tener consciencia que, efectivamente, yo pienso algo con el tiempo.
Eso estaba relegado en mi inconsciente.
Todo eso es secreto y siempre llega después.
El tiempo entonces es una noción confusa para mí.
Yo no oigo el tiempo.
En consecuencia, yo he tomado la costumbre de decir: yo no pienso jamás en el tiempo pues yo soy el tiempo.
El tiempo es sin duda para mí como la compresión de un otro espacio, más inmenso aún que aquél que percibimos.
El tiempo de la música es un espacio que necesariamente se encoge.
Entonces, él es intenso, cargadísimo, es como un acelerador de partículas donde todo se despliega y se concentra al mismo tiempo.

Antoine Gindt: Quizás es más la cuestión del transcurso del tiempo que la pregunta sobre la duración...

Pascal Dusapin: El transcurso del tiempo se produce por una descompresión, es un relajamiento de la tensión sonora.
Es bastante erótica como imagen, no es cierto?
Cuando yo escribo para la orquesta, yo oigo interiormente sin cese como la descomprensión de un espacio que yo sueño.
Pero, es imposible que yo acceda y, en mi cabeza, es como una deflagración energética.
La orquesta deviene entonces como una máquina a comprimir, descomprimir, torcer, retorcer, etc.
El tiempo se crea a favor de esos chocs, de esas dilataciones y retractaciones encadenadas.
Y es quizás así que mi música trabaja la cuestión del tiempo.
Pero habiendo dicho eso, yo me interrogo aún...


Traducción libre de parte de la entrevista aparecida en el n° 59 , Enero a Marzo 2009 de la revista de la Cité de la Musique, Paris, páginas 8 y 9.

Braulio Musso

lunes, 19 de enero de 2009

En el Teatro de M y J





M: _ ¡Pero qué lluvia que hay en el baño, che! ¿Mi niño, mi amor?, ¿En qué estás?.
J: _ ¿Mi niño, mi amor?, ¿Ahora me decís así? Mmm…Estoy en no sé, supongo que matando el tiempo. Mamá, me he sentido mejor, me he sentido mucho mejor.
M: _ ¿Ah sí? ¿Te han tratado bien?, ¿Te han tratado con cariño?...Ah, se me olvidaba, acordáte que no soy tu madre.
J: _ Sí, supongo que me han tratado con cariño, supongo que no, la verdad es que me tratan como a todos los internos, me tratan igual que a vos, supongo que en realidad, ¿qué carajo importa?
M: _ Supongo que sí.
J: _ A veces me drogan bastante, esos son mis mejores días.
M: _ Supongo que no.
J: _ ¿Lo ves? Quizás no seas mi madre, pero de que te pareces, te pareces, hablás de una forma parecida, y me desconocés de la misma forma en que ella lo hace.
M: _ Por lo que me contás tu madre está re loca. ¿Qué es lo que tenés en los labios?
J: _ Nada, sólo quería molestar a mi madre, le saqué lápiz labial a la enfermera y me puse un poco.
M: _ Si la querías impresionar, creo que lo has logrado, lo que es yo, a mí siempre me han atraído los hombres que se pintan los labios. Lo que no sé es por qué nunca he tenido suerte con ellos.
J: _ Hay cosas que son difíciles de explicar. Mi padre también se pintaba los labios. El era un gran hombre.
M: _ ¿Ah sí? Tu padre debe haber sido un hombre muy atractivo…
J: _ Sí… Al parecer el sacerdote de su escuela opinaba lo mismo.
M: _ ¡¿No me digás?! Y el sacerdote de la escuela de tu padre también se pintaba los labios?
J: _ La verdad es que no sé, tampoco me interesa, no lo conocí en persona. Pero mejor hablemos de vos.
M: _ ¿De mí? No, no te voy hablar de mi vida privada.
J: _ Está bien, no importa, no es necesario, me da la sensación de que te conozco desde siempre.
M: _ ¿Qué me hablabas de tu padre?, ¿Que era un hombre valeroso?; ¿Llenos de agallas?, ¿Lleno de lápiz labial?
J: _ ¡Pará de hacer como mi madre!, ¡Siempre hipnotizada por ese cabrón!, en todo caso agallas no sé si era lo que más tenía.
M: _ ¿¡Y qué querés!? El lápiz labial en los hombres y el Ché Guevara son las dos cosas que me despiertan mi fuego interior…
J: _ ¿¡Pero acaso soy invisible a tus ojos!?, ¿Que no ves que soy yo el que lleva los labios pintados?
M: _ Sí, ya lo sé. Tu cara me recuerda a un tal Edipo, un tipo re degenerado.
J: _ ¿Para qué te hacés la difícil? Con Edipo o sin Edipo, ¡morís de amor por este chico!
M: _ ¡Pará con tus gansadas que no soy ninguna tarada!
J: _ ¡Y vos pará con tus boludeces que yo no como nueces!.... ¿Qué digo?........ ¿Señor, por qué me has abandonado?
M: _ Pará de sufrir por nada, que las jirafas ya no hablan.
J: _ ¡¿Y a vos qué te pasa?! Ya no hacés una frase coherente morena!
M: _ ¿Morena le decías a tu madre o me decías a mí? Porque yo ya no entiendo nada!, estás re loco, buscas a tu madre en cada mujer que se te cruza por delante.
J: _ No sé si es que la busco o más bien se me aparece, y realmente no sé si me importa.
M: _ ¿Que se te aparece tu madre? ¿Es un fantasma? No hablés de esas cosas, ya sabés, me ponen mal.
J: _ Ah…mi loquita, te quiero a vos, a vos te gustan los labios pintados. ¿Por qué no nos dejamos de joder?
M: _ Tenés razón. Mejor vayamos a joder.


FIN

Tiago

lunes, 12 de enero de 2009

Araya combinando con Hodge






Tardes esperando un partido… son tantas que parecen una sola.
Alguna vez vi un documental sobre la vida de los obreros, sobre los mineros y los trabajadores de los campamentos salitretros del Norte Grande chileno.
Era un documental de principios de los 70 cuando estas cosas eran o parecían importantes.
Recostados aparecían estos hombres en un BlancoYNegro para siempre, en sus piezas durantes las tardes de sol calcinante de un domingo sin bajar a la falsa ciudad, fotos de la Estadio en las paredes, fotos de vedettes que hoy día le harían cosquillas a los Ultimos Pudorosos que van quedando.
Y una radio, oh, sonando...
Araya combinando con Hodge, Juan Rodríguez, oh, adelantado y nunca olvidado le dice algo al primerizo Peralta, Nelson Gallardo cruza hacia la sombra que proyecta la Tribuna Preferencial, el Estadio imaginado, el verde del pasto en la mente, permitiendo continuar.
Inmóviles en el silencio del relato, los corners son un instante para cambiar de pensamientos.
Un partido sin penales es un partido donde no hemos reparado suficientemente en la vestimenta de los arqueros y el Relato es una especie de Silencio Distinto para nosotros.
El Estadio flota evitando el futuro que sería de Estupidez y Crimen.
El Estadio tirita tratando de esquivar en la mente de esos hombres en medio del Desierto, el Estadio trata de esquivar tiritando el futuro que es una referencia a vencer, como la fecha de vencimiento de un alimento, una fecha a trastocar, a inventar: 39 de septiembre de 1973 o 81 de septiembre de 1973 o el martes 142 de septiembre de 1973.
El Estadio, el Estadio se desplaza enorme queriendo guarecerse en las mentes de esos obreros en el Desierto, quienes son los Salvadores Posibles.
Se mueve un par de centrímetros, se arquea y luego se estremece y vuelve a encumbrarse al sacrificio de la Realidad, como un barco que quiere escapar de la ola histórica que lo alza y lo fustiga.
El Relator no sabe lo que va a pasar en el partido, no sabe el avenir de ese espacio, de las rejas y la pista atlética roja, oh, el Relator no sabe, pero siente una cálida fisura invisible.
Entonces, El Relator sabe y no sabe.
El Relator es escuchado por nuestros Mayores, por esos mineros y por mi padre que no estaba ese día en el Estadio, que no vio nunca ese documental y no recuerda el resultado, pero sí gritó gracias a ese equipo y fue algo gracias a todo eso, a ese color azul noble y a ratos celeste, que lloró supongo por esos jugadores y por ese Estadio y por lo que allí murió, quemado.
Fue un día algo maravilloso caminando por Av. Carlos Dittborn, fue un resplandor, lo sé, lloró a solas, como hay que llorar, sin refranes ni inteligencias, porque hay que llorar y punto.
Hay que llorar como el Utilero-Alma del equipo, que comió Azul y se enfermó al ver los Mamarrachos robando el espíritu, quien se fue sin decir ‘Siempre hay más Vida’.
Como el Entrenador que quedó ciego en los años de la Gran Tragedia.
Como quien guardó la revista ‘Ahora’ como un privilegio de Gran Porfiado... y la persona que rescata esas páginas de la casa de los familiares muertos.
Es bello titular a una revista ‘Ahora’, sí.

Braulio Musso

lunes, 5 de enero de 2009

Fotografías






Fotografías, autoretratos hechos en Francia entre 1850 y 1914 en un libro baratísimo,
comprado ayer al atardecer.
Rostros y objetos todos de gente muerta hace tantos años, tantos meses, días.
Una de las fotografías muestra solamente la mano de Victor Hugo, quien también aparece en otra en La Roca de Los Proscritos...
Un sólido anillo rodea uno de sus dedos, las venas delicadas sobresalen armónicas hasta el claro límite de las uñas...
La dureza de esas uñas también ablandada...
Mientras escribo estos renglones pasan niños cantando, abajo, en la calle...
Es un canto monótono, pero canto al fin.
No me asomo a mirarlos... permanezco mirando el libro y pensando en varias cosas.


Braulio Musso