martes, 5 de septiembre de 2017

Voy a confiar en los sonidos que puedan salir de mí, escalera de madera, es un mérito no nombrarte sino al estar acompañado. Pensaré también estar de nuevo temprano esperando la primera carrera en la gradería de fierro y plástico, una luz. Tocando el asiento con la columna y la ropa sin importancia. Veré de nuevo sin duda, a pasos, muy alegre, que los hípicos confían en la hípica, pero también son los únicos que realmente en un torbellino desconfían de ella. La hípica infunde su poder sobre sus fieles y ellos conocen los límites, los días, los colores y los estados de gracia. Pocos se pasearon ingenuamente, muchos tenían su asunto en mente, el encuadre de la carrera siguiente... la promesa de variación casi evaporada en el resultado, terminada en un minuto, minuto y medio. No siguen en eso porque no tengan más de qué ocuparse y los vales son revisados por la persona del aseo. Cuando llovía y pequeños supimos del gol postrero de la U contra Magallanes un sábado a media tarde, ellos ya estaban en el hipódromo. Los dos equipos compartían categoría, ambos tenían arqueros fluctuantes. Los dos públicos se encontraban en los accesos, nunca pensé en eso. Es bueno pensarlo recién ahora... nunca pedir ir al baño, nunca pedir algo, estar bien contemplando la cancha, la pista... los que se agolpan en la reja, quienes le dicen algo al jinete, un improperio que es también un elogio, un deseo. Y no marcharse o querer volver pronto.

jueves, 3 de agosto de 2017

Dado este temperamento, dadas estas vitaminas, gotean y siguen revoloteando cosas, aspectos, según esta conformación. A veces la única manera de escribir es dejar de hablar. En ese sentido, no es tan malo que dejen de hablarte, ja. Debe ser la distinta circulación del aire, lo que no se ventila se ahúma, o algo por el estilo. Si quieres escribir, habla menos, o mejor, no hables. Ahora, también es cierto que casi nadie quiere escribir, es raro querer escribir, tener ese tipo de deseo es extrañísimo. Toda idea, todo consejo se va hacia abajo en el puente. Por suerte hemos mirado esas aguas, nos hemos concentrado muchas veces en su movimiento y ahí no hay ninguna idea, nada mental al menos, no hay piedras al fondo, hay barro que no deja ver, espuma de componentes químicos desconocidos. ¿Esto era lo que venías a sacar, es esto lo que laboriosamente aparece al final de cierto tiempo? Sí, es esto y nunca ha sido mucho más.

miércoles, 5 de julio de 2017

Era en la casa de Sonia y Roberto, se cruzan los años de pronto, es eso lo que tengo en mente. Se mezcla 1979 con por ejemplo el 2002, o el 81 con el 96 y así. Roberto hace un tiempo está muerto, nunca aparecieron más Sonias y Robertos por este borde de vida. Learning to fly salió el 87, entonces era 1987... El Challenger de nuevo creando y fijando este tipo de mente fluctuante, constante, sin ambición, bla, realmente sin más ambición que ella misma desplegando un vapor, vaporcillo, lo que hacen todos quienes se contactan. Pero es más que recuerdos reapareciendo, mas aún no sé expresarlo. Lo escribo para retener la vivencia, pero no pasa de ahí y la escritura debe o quiere sobrepasar eso... La casa de Sonia y Roberto, la estructura, los marcos de las ventanas, bueno, la reja baja y ese tipo de pasto que parece nunca crecer... Ese color se fue, se perdió. Roberto lleva muerto uno o dos años y por supuesto el resto hemos seguido igual, nadie se detiene por la muerte de los seres que pueblan los caminos y los descansos, quienes ocuparon partes móvibles de nuestros veranos. Si alguien quisiera detenerse, no lo dejarían, inteligencia y envidia... no se lo permitirían, no lo soportarían... Al conocer esa casa yo seguí igual, pero no seguí igual. Robotech, estupefacción frente a los que risueños se zampaban vasotes de leche fría, Pink Floyd. Año 1985, el estadio Nacional en la televisión ese 11 de septiembre, dando fútbol, el color del pasto, y la sensación de que era un fútbol hablado, pero manipulado, contenido, apagado, tenue, incompleto. Que quienes se conecten a esto pernocten bien y vean a sus Robertos y a sus Sonias.

jueves, 1 de junio de 2017

¿Sabía realmente el filósofo recalcitrante dónde se encontraba? ¿Tocaba sus manos estiradas al sol sabiendo, la roca donde fijaba su nuca y las ideas sobre el norte de África? El filósofo que predijo un terremoto y el otro que preparándose para morir arrojó un papiro al interior del templo llamado de Artemisa, se abrieron paso en el polvo suspendido y hoy están aquí en las mentes traspasadas de granito molido. Elogio de la filosofía, burla de ella, descaro mental, pagadera de salarios, ya es costumbre. El rostro infantil de cada uno de nosotros preparándonos para su prematuro y risible aprendizaje, mil flojeras y una tenacidad espesa. ¿Dónde fue el filósofo tras la taberna del que un día salió sobrio? Multiplicidad ilimitada de la idea sobre "el primer cuerdo entre tanto borracho"... Desaparecen los cineastas, las muchachas sin rostro. Aparecen los hipódromos, los hijos exuberantes. Los escritorios muy pulcros no son buenos augurios. ¿Cómo fue venerado aquel que habló del ciudadano Weston, el otro que no habló de Surrealismo, pero sí de negritud? Es un formato donde se usa las palabras de manera exagerada, mientras los Daniel de la Vega de Chile sonreían escondidos en las chacras de San Miguel, miraban coligues sin conclusión alguna, la manera en que se secan. Es un texto preparatorio, un buen y viejo borrador que nunca tenemos ganas de buscar, un sábado completo donde la niñez de nuevo se hizo consciente, lenta, sin fin, con la televisión y La Confianza. El mundo prevaleció y prevalecieron los lugares que ahora de adultos revisitamos pensando en que nunca nos preparamos para nada en absoluto. Y así salió esto y lo otro, para mejor, para seguir, en lo que parece un lema inerte. Pero no lo es, no.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Hoy no tiene importancia electro-química, pero si estamos yendo, viniendo y pastando en las palabras... los poetas no quedaron muy bien, no terminaron en alto, los molieron con palos, los expulsaron, los silenciaron, los celebraron y los detuvieron. Hicieron el gasto psicológico, el desgaste hormonal, escribieron gritando, reinventaron el mutismo, se agitó y se formó otro origen, ¡un origen!, y comenzaron, no viajaron; sospecharon de ellos en los trabajos, fueron autocríticos y ultra seguros, arrastraron las mangas de los chalecos, no les miraron bien en las boleterías, altaneros y tímidos no hubo cómo aumentar su presencia, no quedaron muy bien al final, escribieron poco, desconfiaron ellos mismos, cayeron en la ironía pulmonar y no en la dirección del corazón, se distanciaron de los performistas y del club de los anti poetas y quedaron marcados por El Vacío vacío, no eligieron sabores de helado. Escribieron un par de poemas que clasificarían en el recuento ordenado del silencio. Sus hijos discutieron con ellos mismos sobre sus errores de vida, sus faltas, rebuscando exageradamente, casi con saña contra el buen humor y contra la condescendencia. Fueron duros con ellos y estaba justificado, eran maneras fanáticas de vivir, ausencias, oh, sí. Un hijo juez rápidamente se autocompadece, un padre enjuiciado no puede burlarse. Ustedes son culpables en el juicio de los que detestan los juicios en todas las otras materias. Dieron algo que el resto no tiene y por eso no sabe recibir. Fotos de sus tumbas alcanzarían una nostalgia extraterrestre. No terminaron bien, no quedaron plenos, pero ¿quién lo hace?

miércoles, 12 de abril de 2017

La contabilidad de minutos, horas, días, es una suposición sin mucha avería, y barata más encima. Su insolencia impide los disfraces más o menos sutiles. Y los buses siguen cruzando el camino de las comadrejas, animales ya no muy nombrados. No comienzan los discursos sin algún tipo de gesto, en el extremo los bordes de los trajes son palpados. Las solapas de las chaquetas, ¿ qué son en relación al cerebro de un humano? No es "irse por las ramas" lo que hemos seguido desde que remolones, esperanzados, veíamos dibujos animados. No eran discursos ni solapas ni comadrejas, eran partes que se relacionaban con todo eso. La reconstrucción del Phororhacos, el ave del Mioceno... dentro de un libro abierto nos toca el hombro y nos sonríe. La fuerza de lo sexual y de lo asexual soltándose y amarrándose en la construcción incandescente de este mundo. Y estas palabras, este teclado, niños desde un patio cercano... La contabilidad retribuida, premiada, ajena.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Lugares de trabajo donde el espíritu flameó entre algunas personas; ahora otros hacen bromas, sonriendo, tranquilos, en el resabio austero de ello. Personas que ocuparon los espacios de manera desenvuelta y legaron. ¿Habrán sabido de Patrice Lumumba? ¿Opinaron sobre Ben Bella? ¿Qué dijeron el doce de septiembre? Inventar en silencio en esas preguntas, en esta era eléctrica donde nos definimos tipo-gráficamente. Cúpulas, cantaba el hijo. Risas por teléfono de la hija. Un verdadero día, mirando nubes y ramas irregulares que traspasan los muros de las propiedades. No hay final.

jueves, 23 de febrero de 2017

Esa idea leída en la autobiografía del cura José Aldunate, lo que le dijo un superior al proponerle un cargo. Aldunate no quería ese nombramiento y el superior le dice: Justamente, queremos a los que no quieren. Así, debería publicar el que no quiere publicar, debería ejercer el poder el que no cree en él. Debería ser padre el que no cree en la paternidad y así. Punto.

miércoles, 4 de enero de 2017

Mañanas de enero, silencio, silencio que viene de los protagonistas griegos de las películas rusas de la noche anterior. Todo lo opuesto a ello, Directores ingeniosos, poetas ingeniosos, pintores ingeniosos, no importa: díganle a sus hígados que son contradicciones del capitalismo... Activistas de la mente, era otro vuestro tema, un cruce entre arte y ciencia, pero personalista. Estallan los logros y el resto a gozar, si puede, si engancha o si engrana, si se inserta. Es un asunto de insertarse en vuestro espiral. Se nota mucho que tenían que lograrlo, que vuestra obligación era romper el silencio. Es claro en estas mañanas de enero, el silencio es vuestro enemigo. Rómpanlo mil veces y háblenle a vuestros hígados. Con ustedes hay que hablar en términos conciliadores pues las diferencias son vitales, con ustedes no se discute, ustedes han existido siempre.