martes, 24 de julio de 2012

Ni transcurso ni emociones.

Ahora, varias veces en una tarde, el comentarista deportivo mira pareciendo ser él quien deseara hablarme. Me divierte tal pensamiento y me alejo, expresando con esto mi negativa. No, no quiero hablar señor, estoy pensando en cosas que no tienen solución, que no tienen ni transcurso ni emociones.
Escribo luego un poema sobre Conserjes, Apaches y Polvo.
Hace un tiempo vi en la calle a alguien que supuestamente es editor, o era editor, no sé. También me miró, no es idea mía, pasé de largo pensando en la imagen de un cartel diciendo "no publicaré, no insistan" y en las palabras que emplearía para explicarle, orgullosísimo, digno, mi decisión heroica de silencio.
Yo no debería haber estado en ese momento y en esa calle donde he visto a esta persona. Eso me mueve a pensar en señales y encierros cruzados.
Por cierto, son pensamientos sin mayor novedad.
Steinbeck encontró a su mejor amigo en edad avanzada.
Enterarse vía teléfono de la muerte de un cercano es la marginalidad misma.
Plaza Zañartu aparece en sueños.

viernes, 29 de junio de 2012

Hoy es en el Hipódromo





'Hoy es en el Hipódromo' confirma un dominguero a la salida del bar irlandés.
Yo lo sabía, pero eufórico salgo con ganas de gesticular y hablar sobre Santiago National, Víctor Nilo, Stan Getz.
Antes de ese estado, tengo claro que es importante (es un piso inicial) saber la hora y sentir algo del peso de la propia ropa.
Estar ahí, arriba de la pequeña estructura de cemento que separa al parque de los edificios, con su pequeña elevación; eso confiere una visión extraña, en el sentido que es una altura que si se quiere, obliga a escoger mirar al fondo o no mirar nada en absoluto.
El Poniente así no es sólo bajar, es la estructuración de las porciones de terreno y El Río.
Invita a caminar, pero mirando a los dos lados del surco.
En ese estado, ni siquiera las publicidades pueden estorbar o preocupar (por suerte no somos arquitectos). Sí se mantiene la preocupación frente a los ciclistas, peores que los autos para los humildes peatones que seguiremos siendo (por suerte somos peatones las cuatro estaciones).
Se acabó el gas para producir el Schop en pleno domingo, la conversación sobre ello con el dueño es gratificante. Mineral que permanecerá.
Es un poco eso: afuera el cemento bien distribuido, acoge, es algo así.
Entonces dentro y afuera se unen para luego ir a encontrar a los míos.
No está mal y está expandido por esta ciudad.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Comunas donde se sigue vendiendo arena.


   Ahí están los textos, gracias Imprenta, ahí nuestras orejas, gracias Dios, escuchando palabras en la calle o arriba de buses intercomunales, Glorias y no sólo glorietas. Comunas donde se sigue vendiendo arena y materiales de construcción, en patios que quedan incrustados dentro nuestro. (En otras vidas, Areneros fueron Nómades de la amistad). La gente despierta desde las cinco, seis de la mañana, siluetas siguiendo el hilo de las veredas, neblina del Poniente. Rondines, estudiantes, con chapa o sin ella. En lo que concierne a los textos, breves brevísimas ideas por favor, como tiene que ser: sólo los emotivos pueden entender en su mérito a Descartes. Aparecen libros ganando dinero fácil sobre cómo denigrar a René (La verguenza es cara?). Es la misma historia de siempre; resumen: los artistas odian el fútbol, los inteligentes no pierden el tiempo en sin-razones grupales. Los racionales deben quedarse en sus corduras, los sentimentales deben sentir sintiendo sentimientos, compartimentos, casillas (Entonces quién es el fome, el esquemático, Santa Rita tapa rosca?). Pero por suerte, muchos razonan y luego o antes se emocionan y van al fútbol y luego reflexionan largo sobre algo y así la unilateralidad pierde. En lo que concierne a las palabras escuchadas: son tarareos muchas veces. José Feliciano, de lo poco que logro captar. Alguien que lo logró, llegar a otros y durar en ellos, mientras sostienen portones o cierran ventanas lentamente como si no quisieran cerrarlas, en Mayo, oh.

viernes, 27 de abril de 2012

Hacia los Cerros y al Estero
Dejamos la casa de campo igual que otras veces, pero ahora era tras un tiempo donde la domesticamos saliendo hacia los Cerros y al Estero. Una semana y ya un lugar puede meterse dentro de la piel, plegarse a las junturas de los huesos. Toda una semana para que pueda surgir una mañana en que miramos distinto y tener que partir... Lo cierto es que la rutina de lo verde se junta allá con los cambios emocionantes del cielo. Pero la peculiaridad definitiva, personal, es que los pomelos, los cítricos ya formados se quedaron en el árbol, en los árboles y el Viento. En un par de momentos, al acercarse el día de la vuelta, no más que unos instantes, presenciar esos árboles pensando en todo el tiempo antes y después de verles; presenciarlos así resulta quimérico e insubstancial, pero placentero. Pensar en el interior deshabitado de esa casa, la luz que entra y entra durante todo el año, la estructura de la chimenea que insiste, que insiste en sostener cada vez más. Pensar en cosas así, un estilo de pensamiento descrito quizás en una pregunta como 'Quién puede sacar una conclusión desde una sola alfombra?' o 'Quién quiere probabilidad si tiene Sentimientos?'. Contra toda evidencia, continuar en esa senda pues no es una senda, es un envión temporal. Contra toda evidencia seguir en ese envión temporal. Pero no todo es tan retardado todo el tiempo, aún, quizás. Quedarse con maneras del campo en plena ciudad y reírse. Tras una pregunta nos cuentan sobre la sobrevivencia de los conejos, de su acomodo a las parcelaciones humanas, de sus encandilamientos. Los Conejos van libres aún aquí. 'Ya no veo Loicas' no le digo a nadie, pues decenas de golondrinas disfrutan de los Eucaliptus. El inventario de estos fenómenos y su magia es un sólido resultado anímico, cada vez más lejos de nuestra vaguedad, nunca alarmante. Tenemos el derecho a considerarnos comunes, normales aparentemente, pues nadie prende fuego para luego no mirarlo o para que no sea visto o no cocinar o calentarse. Hubo atardeceres dorados, oh, neblinas si se quiere religiosas al amanecer, arañas, el corazón recio y calmo. La revelación cada día más poderosa: la imagen de las hojas, llegándonos rasante la masa de luz, retardamos, al fin, viéndola. Y los Cerros, verdes, muy verdes, a un kilómetro poco más. Cerros definitivos. Para gente como nosotros, como le ocurre a cualquiera, viéndolos al fin, realmente.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Todo lo que aquí llaman cultura





Y bien, le dijo el hípico al boletero, creo que siempre es recomendable guardar algunos recuerdos en las alforjas.
No quiero mostrar todo lo que aquí llaman cultura sino a mi abuela, quien por cierto sabe que cada generación tiene su cuota de odio.
Un día me lo dijo. Un miércoles. No llovía ni había televisión.
Me dijo también cosas ambiguas sobre los alemanes esa vez, cosas exactas sobre Green Cross, la quise.
Sé que a usted esto no le interesa, pero me encantaría que fingiera lo contrario.
Es raro tener por trabajo el sentarse en una minúscula caseta en el mismo recinto donde hay tanto movimiento y pasto y gente.
Digo esto aunque yo también aceptaría vuestra labor, yo aceptaría toda labor. Pienso, de vez en cuando, que el trabajo es de las cosas más misteriosas que existen. Y sabe? Tras esa idea nunca pienso otra relacionada, queda ahí, no hay continuación, será que es una verdad al menos en mi apacible vida? Qué cree usted? No le alcanzo a escuchar...
Otra cosa es una idea un poco más loca: creo que no puede hablarse verdaderamente de las pinturas, de los cuadros. Por qué? No sé, pero estoy seguro, o bueno, bastante, no totalmente.
A veces me gusta tener el programa de las carreras en los lugares más extraños, entre la bufanda y el cuello o en el cuello de la camisa.
Supongo que es para quitarle gravedad, sabe?
Yo si tuviera que parar la olla con esto, no podría apostar. Es extraño, es como no creer en la seducción como camino de intercambio con las mujeres.
Ya hay, y en buena hora, demasiada simpatía en el Mundo. Para qué agregar más juegos si hay tan poco tiempo?
Estas cosas nunca continuo persiguiendo en mi mente, no se asuste.
Por eso, en el fondo, no sé de qué depende que algunos oigan a unos y no a otros.
Sin duda hay muchos factores, pero no me gusta hablar así, es decir, hay que alegrarse cuando una bella creación sale a flote, que importe ésa y no las mil pisoteadas, digo.
Por eso apostar me encanta porque nadie pretende otra cosa aparte de la apuesta.
Es un papel, hay una carrera y está usted.
Además con eso que no es útil, hay libertad, o al menos, tiempo dentro del tiempo.
Esta tarde Quinela eso sí, no quiero arriesgarme, ando cauto debido a la ingesta de sopaipillas (con zapallo, ojo)
Buenas Tardes, mis respetos y gracias.

lunes, 20 de febrero de 2012

El ámbito tiritando





Oh Amigos: vuestra visita nocturna me ha dejado puesto, en la bruma enanchada de mi espíritu elástico.
Se abre todo con presencias así, lo cual es muy pertinente en la esfera particular.
Es una alegría; una generosidad sin continuación, pues además la hora es de cierre.
Queda el ámbito tiritando suspendido, maravillado.
Suspendido el Tiempo de nuevo, oh, con un conocido extremo visible cuando anhelo y tristeza se preparaban a enfrentar las fiestas asignadas y otro totalmente distinto: la total confianza, total quietud, gigantescas.
Van ahora ustedes moviéndose dentro de esta ciudad subvalorada, de esta ciudad real.
Los despreciadores, los que tienen maquetas en las axilas, no creen en el corazón centímetros bajo el río del centro de la ciudad. Nadie sabe qué pasó con ellos, quién les amoldó las ideas tan calcadas, tan rabiosas en la inteligencia usada como infertilidad pretenciosa, charlatanería que ni intenta ser al menos graciosa.
Pero recordamos juntos, ahora, hace poco, los exhabruptos cómicos de las palabras, arropamos el sentido de..., no sé, de amor, de amor contenido en todo eso.
Nuestros estómagos también fueron tocados por vuestra cuota sabia de dulzura, glaceados que matizan lo sólido.
Esto que parece hacerse público no afecta la hermandad, al fin real.
Pronto dormir será seguir viviendo.
Todos los egos van contando chistes y recomendando canciones.
Hoy funcionó.

lunes, 30 de enero de 2012

Bellas Vegetaciones, hola



Así estoy contemplando ahora realmente, las bases del cordón montañoso desde el mismísimo puente Manuel Rodríguez.
Me he bajado aquí para poder mirar largo.
Lo malo de este raro heroísmo multifacético es el montón de ingredientes coloridos a la bajada, los que al comienzo nublan la serena observación anhelada.
No es tan fácil estabilizar el deseo y sus actos en un solo rumbo, no es tan claro.
Así y todo, el curso del río guía solito a los ojos para centrarse allá en ese verde fulgurante, al fondo.
(Bellas vegetaciones, hola. No importa, sigan, no quiero interrumpirles.)
Es feliz que la amplitud del puente también ayude a desconectarse del poder de las anécdotas.
Otro punto es no voltearse, fingiendo la no importancia de los autos que pasan.
El ruido parejo es roto por autos en demasiado buen estado y en demasiado mal estado.
Entremedio y entretanto, aparece fresca la escena vista el día anterior: vendedora ambulante que le dice a otra persona sobre su niño (su hijo?), quien está al lado bajo un árbol, que le deja jugar con tierra pues luego en casa se baña.
Campo de la Imprevisibilidad de esta mente de juguete: real orgullo sobreponiéndose siempre a un falso lamento.
La huella de estas aguas le comunica, quizás, su desfachatez.
El curso material de ellas, mirarlo realmente esta vez.
Esto manuscrito será transcrito luego a los sistemas actuales del computador, pero es este momento El Momento.
No pasan aves, constatación de la necesidad de distracciones. El Verde está allá al fondo, los verdes.
No hay un solo caballo que me preste, desde el detalle, el lienzo general.
Hacer esto, hacer esto es hacer esto, estar aquí, es hacer esto.

---Final atrevido:

Fuga ya inexorable de las ideas, no hay vuelta.
Jorge Hourton muerto, Joe Frazier. Y Muhammad en su funeral en mi computador, y mil cosas más; Dónde está todo y dónde está el domingo de mayo del '85 lloviendo, La U 2 Magallanes 1, Mosquera y 'Fino' Toro, la imagen del Nacional con cinco mil personas diseminadas.
Dieron esos goles antes de la noche (por qué?).
Ah.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Es la respuesta



Esto de apostar es quizás una suerte de situación de la integridad personal. No sé.
Es la respuesta, /quién sabe/, la respuesta inarticulada contra todos esos tonos utilizados desde la infalibilidad, la moda vociferante.
Apostar es buscar y encontrar algo de ese supuesto práctico.
Los apostadores aquí reunidos no son precisamente una familia o algo parecido, pero algo flota comunicándose entre todas las cabezas y bajo el techo.
Pienso que son más interesantes aquellos que entre carrera y carrera salen, y así obligados miran alrededor a perros, árboles y edificios, tiendas cerradas por indefinidos inventarios.
El ruido de la ciudad y sus rostros acomodándose a lo que ya está dispuesto. Mirar, mirar.
Qué alivio que no quieran ser nuevos Enmendadores de Plana, qué descanso, qué sanidad, qué bueno respirar entre pecadores sin celos ni envidias mal sublimadas!
Qué bello ver ahí la Apuesta ya hecha, oh/
Cuando la apuesta ya está hecha o decidida, sus miradas se presentan más prolongadas y hasta examinan dudando a los que caminan a diez, veinte metros, acá.
Cuando la apuesta ya está hecha vuelven lentamente al recinto, y no apurados, como buscando diferenciarse de algunos primerizos a quienes les falta el trámite riguroso, la postura.
Ser primerizo es querer ganar siempre. Los primerizos quieren saber sin perder, transmiten en sus guiños el famoso 'yo voy a inventar la apuesta hípica'... y bueno, no dan muchas ganas de escudriñar en sus gestos.
Este ritmo, este algo flotando y perdido, por qué vuelve y vuelve como algo propio? Por qué está también ahí a unos metros tal una cosa, en una decena de hombres, entre sillas y una mujer que trapea el extremo de la sala?
Y cómo es esa mujer? Por qué no es importante como descripción el cómo es ella?
Es importante cuando está en el límite entre el fin de su labor y el primer paso luminoso fuera del recinto.
Ella es una parte del oxígeno del lugar, posibilidad de las apuestas y sus hacedores.
Termina siendo el centro de estos pensamientos, arbitrariedades sentimentales.
Puntas sobresalientes del Tiempo.

lunes, 21 de noviembre de 2011

No te pide nada, creo



Hasta lo que sé, Bob Dylan no te pide nada, no pide nada.
Si no te gusta no es precisamente su culpa, 'Sugar Baby', ternura y desdén en el espíritu, ternura y desdén y no necesariamente simpatía; aunque no te diga nada o casi nada, el Mundo sigue sin que entendamos mucho, tampoco es una amenaza, no, mal por ti, mal por Isaac, mal por todos, pero qué podría hacerse?
Para albergar al mismo tiempo y con intensidad indecible, Ternura y Desdén, oh, el espíritu, tan pequeño y tan llegador, tan fácil lo hace, con un tesón que se mofa, de nuevo y con amor, del esfuerzo, oh!
Sólo albergar eso si se puede, si estamos en eso, en ese tipo de... experiencias y vientos.
Qué espíritu, qué grandioso acto secreto muere siempre porque prefiere ser cotidiano y simple y noble, oh!
Sin embargo hay una interrupción y hay risas como grabadas... Es Jacinto 'Canuto' Riquelme, el Rey vacante y Bacante en ejercicio del Sin Embargo en el Sin Embargo; irrumpe y brinda con Antillanca y un libro de Oscar Castro (voz calma y alta eso sí, ojo) :
'La afectividad no se desarrolla a golpes esporádicos de emotividad (carraspeo breve y obsesivo en la trascripción...) y luego mil siglos de desdén y de sobrevalorados dígitos, así no funciona la cosa. La gente parece loca y mezquina cuando conmovida por la muerte y por la tragedia saca conclusiones sobre la vida. En el fondo lo que demuestran es que viven unilateralmente, creyendo y haciendo todo por excluir el dolor, la dificultad y la muerte de sus minutos. Falso jolgorio, falsa satisfacción son las consecuencias, pero da lo mismo, pues parece que todo vuelve sobre sus goznes y sin provecho'.
Estar fuera, pero totalmente fuera de circulación y llegar al centro de algunas personas; el estado de un libro que nadie lee, menos su autor.
No hay sectas, hay ríos y hay pensamientos.
Volver al punto donde no importa dónde estamos, aquí allá acá, sería una suerte de paz si la palabra paz no tuviera tantas responsabilidades, connotaciones.
Frente a un mesón, definitivamente, con carpetas rodeándolo todo, como si fueran bares y botellas y voces que nos invitan y aíslan, pero en una calidez definitiva, breve.
Lemas a favor de la lectura en los muros de la ciudad que no sabrán aniquilar, pero lo importante no es leer si no qué se lee.
No es como amar. Todo lo importante se consume, y nuestro creciente esoterismo es espacio de duda y no comercio global ni cremas para el cuerpo.
Todos se retratan 'en cuerpo y en alma' sin que se les pida, entonces... qué hay para ser agregado?
'Patillas' decía un profesor; él tiene que estar bien, en un departamento obsequiado por su prole.
Examinar una estufa, cambiar enchufes, un vaso de cerveza, abstracciones a las que tratamos de 'Ud.', días realmente vividos y no apilados.

lunes, 24 de octubre de 2011

No sólo preferidos




Mueren los artistas amados y no sólo preferidos.
Pero cosa buena, en sus obras esa realidad ya estaba insinuada, no como profecía biológica sino como amor por los hijos bastardos, amor por los bromistas y por los ladrones manuales, amor y condescendencia.
Decir ahora que era eso lo que rondaba la propia cabeza al cruzar ciudades extrañas sería inapropiado y ampuloso, falso.
Esas visiones, finalmente, son recorrer la aceptación personal de la muerte, sin abstracciones, es decir, sin dramatismo.
Artistas que al ser tanta vida ya saludaban irónicos al fin de ellos y al de sus oyentes imaginarios.
Inabarcables espíritus, cómo flotaban aceptando tecnología, química y ropas, desprendiéndose y quedándose, pegándose y riendo, sabiendo, sabiendo, entendiendo y aceptando, aceptando, aceptando sin decirlo, sin poses o con el mínimo de ellas.
Ahora es vergonzoso reivindicar cosas como la albahaca y los Teletraks, es como propaganda chatarra. Entonces lo que hay que hacer es vivir esas cosas, quedarse en ellas, no representarlas o representarlas en el relieve de sus límites.
Es como la filosofía, libremente considerada a partir de una idea pascaliana: la filosofía sólo es practicada realmente, o mejor, sólo puede aparecer breve y tenuemente en algunas vidas, desde la toma de consideración política de su no importancia, de su irrealidad, de sus problemas y no de sus supuestas pálidas virtudes.
Bueno, Pascal decía algo así como que el verdadero filosofar comienza al mofarnos de la filosofía.
Es decir, cuando desenvueltos vemos su porción de pequeñez, de irrelevancia, de vacuidad.
Es corrosiva esa idea si se le lleva a la acción, puede confundirse con la igualación de la cantidad cero y de la cantidad 0,1.
En verdad en ese tema: siempre hay que bracear y remontar contra la corriente.
Bracear y remontar sí, pero sólo en el caso de estar de acuerdo con lo anterior. Pero si juzgamos a partir de los discursos y de los hechos 'intelectuales', casi nadie lo está y es bueno supongo que pocos lo estén.
El trayecto entre la idea textual de Pascal y mi idea arriba es la muestra de cómo desviarse, torcerse, en fin.
Es la muestra de cómo van ganando los 'no importa', idea vivida y expresada en la terminación de muchas frases, de muchas divagaciones, cotidianas casi todas. Se van multiplicando vertiginosamente los 'no importa', pero por suerte las cosas importantes no son estadística.
Dejar de creer en hartas cosas en las que se creía. Dejar de creer y no saber qué significa en la práctica ese cambio. Dejar de creer gradualmente, aumentar el desconocimiento, mantener la afectividad... Llegar, por ejemplo, a considerar sobrevalorada a la Universidad como instancia humana no sabiendo qué significa esa consideración en la práctica.
Esa es la encrucijada tonta de todo esto: vivir es callarse, si no totalmente, cada vez más, sin vuelta.
Una vez que se comienza a escribir sobre ello, hay festejo de todos esos aspectos y paradoja del silencio.
Asumirlo es no escribir más pedanterías sobre por qué se escribe. Es asumir que se escribe porque se escribe y no se escribe porque no se escribe.
Es poco, pero es mucho, no todo, pero harto. Así se llega a no tener estilo porque 'no importa'; el no estilo como planta que crece sin regarla (examinarla).
La falta de estilo: alguien que se inventa la función de los limones que no dan jugo.
Tocar al limonero realmente con las manos y el sol: centro del no estilo.