lunes, 21 de diciembre de 2009

Sonríamos





'Ola de frío' se dice en los programas informativos.
En todo caso no es sobre el mar y hoy quiero saber quién es Dani López.
La nieve alegra cuando no está en el interior de la propia casa, cuando se tiene una casa o algo parecido.
Son hechos, no puntadas en corazones de abuelitas, 'corazones de alcachofas'.
Supongo que hay gente que no debiera politizarce jamás.
Quisiera hablar de estos temas con Matusalén y también sobre las tostadoras que se incendian.
'No te calientes más la cabeza... las campañas electorales son hechas para gente que no sabe de política, que la detesta, que no sabe lo que quiere, que quizás se odia más de la cuenta a sí misma, van dirigidas a ese tipo de personas' dices y tienes razón y tienes estilo y mucho más, oh.
Sonríamos en plena inseguridad, también habrán huelgas de transporte, pero en México afortunadamente siempre se venderán dulces picantes.
En Chile veinte por ciento de los votantes ha preferido a un joven y ególatra candidato creado por un empresario joven, ex guerrillero, patrón de una universidad joven 'de izquierda' y por los sonidistas jóvenes de extrema derecha de un nuevo y joven programa burlesco simpático.
Además de una madre obsesa hablando de su hijo a través de micrófonos desproporcionados, trabajando un mito que también fue, finalmente, un ataque al progresismo de un Salvador.
Bien, aparentemente el mundo soporta todo, perfecto.
Para los integrantes de ese mundo es un poco más difícil.
No se trata de ideas sino de sensibilidades, de intensidades vividas o no vividas.
Series policiales y películas de John Cassavetes, sálvennos por las tardes y por las noches!
Qué habrían dicho Luis Vicentini y los Loayza o Pulpo Simián? Qué Fernandito, oh?
Con quién hablar?

Braulio Musso

lunes, 7 de diciembre de 2009

No importa





Llevo un rato en 'La Parrilla', lugar de reunión de uruguayos en París.
El servicio se demora, pero no importa.
Es el cumpleaños de Ramiro, un personaje clave en estas estancias donde nos paseamos.
Un personaje del que nos reímos porque lo apreciamos en el fuego lento de una clara obsesión.
Mezclamos, en los pensamientos hacia él, la más persistente comicidad y un raudal de emotividad, lo que quizás sea el germen del amor, de la amistad, de lo que se mantiene.
Algún tiempo anduvimos encontrando que era, físicamente, un Leonard Cohen albañil y generoso.
Todas las historias a narrar sobre él son muchas, cientas.
Con él hablamos, frecuentemente, de límites fronterizos y de seudo-política, de cosas prácticas.
Lee diarios peruanos, es hincha de Nublense, etcétera, le han robado hace una semana los asientos traseros de un auto prestado, no recuerda si almorzó o no... no le gusta viajar ni conocer porque, dice, 'soy un leso', etcétera.
De pronto, llegan los platos, magníficos, carne asada uruguaya.
De nuevo, no pasará nada portentoso ni enorme.
Lo que sí pasa es que de pronto me giro un poco para mirar a Ramiro y cerca del escenario, en la mesa junto a ese entablado, veo a un tipo que se parece mucho a Gato Alquinta, pelo canoso, el útimo Alquinta.
Será uruguayo, chileno, francés?
No lo miro mucho, me sorprendo y dejo de pensar si se parece mucho o no, corto cuidadosamente la bella carne.
Hablamos, no queda pan, algo de vino, 'chimichurri' escaso, viene el postre, puede ser.
No descubrimos nada, pero estamos contentos, serenos, hablamos.
Es su cumpleaños y todo es sencillo.
Hablamos.

Braulio Musso

lunes, 30 de noviembre de 2009

Es en francés





Desprevenido esta vez, es un día de calor, es un día de campo, anochece dulcemente, árboles! árboles!, vuelvo a escuchar discursos sobre la educación, sobre la pérdida vieja autoridad, estigmatización de los alumnos, etcétera, lo mismo de siempre...
Pero como el discurso es en francés, de pronto y para responder a mi imbatible opinión contraria (‘ la responsabilidad mayor es de los profesores, todo eso es una excusa, si un tipo no sabe conjugar el verbo ser u otras cosas elementales, hay una falla de los métodos, de la cultura y de los profesores’...) el asunto, según mi percepción, se agrava y todo se mezcla con el también clásico discurso (en algunas personas aquí) sobre ‘los inmigrantes’, principalmente, ‘los africanos’...
perezosos que se niegan a aprender... ayayay Dios, es fuerte, me pilla desprevenido como opinión y a dormir se ha dicho.
Yo, el de Tierna Alma, el de Buenos Propósitos, escuchar eso...
Mientras el vino y el queso francés siguen en la mesa, su consumación baja levemente al son de esas linduras.
Cumplimos con decir que no estamos de acuerdo y otras pocas cosas más.
Afuera la oscuridad del campo no es de viento.
Es inevitable pensar en las sobremesas en Melipilla, siento algo en la garganta, por primera vez me dan verdaderas ganas de volver, algo corporal, no hay que idealizar nada, pero hay que creerle a las sensaciones de bajo vientre y a las de alta axila, sin olvidar el cosquilleo tras las orejas (debidamente limpias o maquilladas).
Así, toda discusión está vedada, está perdida, pero lo peor es que todo esto expresa una arrogancia inextinguible, un desprecio y una ignorancia extrema sobre algo cercano a lo que es la vida, siguen hablando como si se hablara de un ‘imperio’, puras pretensiones...
La indignación deja frío, no es verdad que caliente.
Deja frío y desde esa frialdad otras partes del cuerpo y del alma, volteándose, dan la sensación de inflamación.
No son partes, son costados, ángulos que surgen, perfiles.
Todo esto quizás no tiene más relevancia que una opinión equivocada que olvidaremos, pero algo nos mueve a consignarlo aquí.

Braulio Musso

lunes, 23 de noviembre de 2009

Una cerveza



Me duermo extenuado (un poco...) escuchando discursos sobre los productos orgánicos; son para mí, perro obcecado tercer mundista, son... al final de todas las palabras que puedan decirse, una industria más que quiere jugar con los excedentes que producen los asalariados de aquí y de allá.
En mi sueño (se me informa que he ronroneado y yo noto en mi comisura pequeñísima baba, como el apellido de Juan Baba, el ex árbitro internacional) prefiero la dejadez que supone la obesidad a la obsesión ‘huesona’ de la delgadez.
En mi sueño digo discursos contra esos productos (encumbrado en incómodos estrados y vestido como El Oso Fumarola y con brazaletes hechos de higos...) y cobijo en mis casas a aquellos que la moral nacida de esa moda, desprecia y desplaza, de múltiples maneras.
Despierto y doy gracias a la alta temperatura del verano de haber llegado al fin.
La enfermedad es una cosa, la vida otra.
Luego o antes de todo eso hablo con Mario, sobre Joey Frasier y sobre Fontanarrosa, me cuenta de un bibliotecario chileno que decía que todas las tesis son copiadas y yo de Luis Alberto Spinetta.
Mario es argentino.
Cuando le ofrezco una cerveza, me dice: ‘Y por qué no?’.
En Zaragoza no busqué ningún portafolio, pero sí me quedó resonando una frase que me dijo un feligrés para responder a mi ‘muchas gracias’.
Expresaba esa frase un ‘ pero de nada’ y un ‘no faltaba más, lo que guste’; he retenido la idea, que no la frase exacta.
Aragón por primera vez calibré.
Allá sentí una alegría instantánea, un mejor respirar.
Hay una alegría instantánea, la cual no hay que temer unir con lo que puede llamarse felicidad.
Al caminar por Aragón, al escuchar aquella frase, al coincidir con Mario hablando de Maradona (defendiéndolo yo más que él, hablando yo siempre de lo que hizo en cancha), se juntan en el sentir alegría y felicidad.
Al escuchar sobre los mercados orgánicos, no.

Braulio Musso

lunes, 2 de noviembre de 2009

Este era el punto





Caigo en informaciones históricas, Francia, este continente, aquellas guerras, la Colaboración Pétain-Hitler, Laval, Vichy, todo eso me sobrevuela, qué hacer sino informarse?
Vamos.
Estamos en este pueblo Pithivier ( a cien kilómetros al sur oeste de París), donde las reseñas turísticas omiten sin excepción que desde su antigua (hoy en desuso) estación de tren partían hacia los campos de concentración en Francia y en Alemania, detenidas por autoridades policiacas francesas, entregadas a los alemanes, miles de personas, gente, pueblo.
Este era el punto.
Alguien podría decir: ‘y qué quieres? Borrar este pueblo o la autoinmolación de sus habitantes?’
No, no quiero eso, no quiero nada.
Sólo llego a esas informaciones, sólo leo, me caen sobre la cabeza documentales casi prohibidos, datos.
No hay fotos casi, no hay videos, tal como en el caso de la guerra de Argelia, prohibidas las fotos, por decreto.
Ahora camino por el centro de este pueblito, cerrada la iglesia, abiertas las pastelerías, abierta una peluquería de alguien que parece árabe.
Sonríe y espera fuera de su local, lo que me provoca confianza, responde el saludo y sonríe más.
Quedan manchados los lugares? Hasta qué punto?
La viuda francesa de un chileno, la persona que nos ha invitado, habla de pronto de Ritoque, Quinta Región, Chile.
Oh! digo yo.
Ella lo nombra a partir de algo casi opuesto a lo que para mí puede ser Ritoque: ella habla de una ciudad ‘artística’ ubicada al borde del mar en Ritoque, un proyecto de un grupo de arquitectos, sea.
Para mí es el centro de concentración en la dictadura, por ahí pasó el padre de alguien a quien amo.
Alguien que no va a sacar a pasear todo eso en los oídos de cualquiera.
Para mí es también un día nublado cuando veraneábamos en Quintero, fuimos a Ritoque porque alguien insistió, mi padre me dice una vez llegados lo que había existido allí, estamos a fines del 88, La Epoca sobre la arena.
Cómo está Ritoque hoy? Hay folletos que recuerden a los prisioneros? Hay nóminas?
Los folletos son sólo folletos, pero no son nada, son algo.
Las nóminas son papeles, son archivos, pero algo son y pueden llegar a ser pronunciaciones y luego, actos.

Braulio Musso

lunes, 26 de octubre de 2009

Millones de personas





Alcanzo a entender frases maravillosas dichas en lenguas que desconozco.
En la cubierta de una revista se afirma que la Biblia nació en Babilonia.
Millones de personas han leído ‘Los Miserables’, fascículos del verano, variedad de piscinas.
Asiáticos venden toallas hechas en Portugal.
Gente venida de la India y de Paquistán dejan el paso al encuentro en las veredas.
‘Moby Dick’ es una canción también.
Todo se desarrolla y luego queda el silencio de las máquinas y de los vehículos.
Así, los posibles vínculos se extinguen y sonreímos.
Pienso de nuevo y por mi cuenta en el Hilo Negro, en Perogrullo y Descubro la Pólvora:
lo mejor es tener un bello oficio gana pan, una estable labor semanal que deje tiempo a las actividades vitales.
No sería totalmente recomendable tener una super ocupación que ocupe todo el tiempo, aunque sea nuestra ‘vocación’ y cosas por el estilo.
Algo nos ha caído pesado en el estómago.
De todas maneras caminaremos.

Braulio Musso

lunes, 19 de octubre de 2009

Murciélagos no dejan finalizar la cena





Los animales que nos faltaban por conocer en este safari europeo: murciélagos (sí, murciélagos) no dejan finalizar la cena, volando bajo a la altura de la mesa, de las cabezas.
San Eulogio, quién permite todo esto? Tú no, no es cierto?
Me inquietan sus idas y venidas, el día ya es noche; los otros comensales largo rato me comunican que son inventos míos, que no hay tales mamíferos, que en todo caso ‘en Francia no transmiten ninguna enfermedad’...
Todo se detiene cuando alguien ( con un poco más de edad que yo), tras la ida y venida número trescientos ochenta y nueve, encuéntrame algo de razón y se desploma en cierta inquietud.
Luego, bibliografías sobre sus cualidades... ; serían benéficos... al menos en este país o en esta zona de este país.
Muchas veces en la conversación se aclara: ‘Estamos hablando de Francia, de acuerdo’.
Se continúa: Protegen los sembradíos, ordeñan las vacas, no atacan a los seres humanos, te encaminan a los coloquios y te muestran tu asiento en el teatro, pero no en el tren, ordenan tu cama y te preparan un café ( ‘En Chile no hay cultura de café no? Puro Nescafé... Ah, depende qué casa, claro...’).
Estas bestias no se van.
Gana mi moción de protegernos dentro de la casa.
Con azúcar por favor, una cucharada, cucharadita.
Sí, en Chile se consume bastante azúcar...
Escucho repetidamente y con algo de cloroformosis: ‘Ustedes son gente de azúcar’, ‘Ustedes son gente de pan’, claro.
Históricamente, no sólo desde el golpe de 1973.
Buenas noches los labradores.

Braulio Musso

lunes, 12 de octubre de 2009

Disfruto de nuevo





Hombres simples de la tierra, abocados a trabajos de materias.
Disfruto de nuevo, tras tanto tiempo, de vuestra manera de hablar.
Es algo internacional, es como un refrán autorreferente: de un campesino a un otro campesino, sin intermediarios.
Preferir la tierra a las alturas o al mar.
Un marino es un campesino del océano, pero un aviador, qué es?
Aquellas entonaciones que suben y bajan, esas palabras que son dichas sin recovecos, risa recurrentísima, ideas breves que parecen celebraciones, hoy me parecen celebraciones profundas que están, en el fondo, a favor de todo y en contra de nada.
Es necesario reparar en el estilo y en la utilización de la risa.
Cascadas repentinas en uno, algo parecido a un duro estornudo en el otro, qué perfección!
Revisan un trabajo hecho por ellos mismos en el pasado y al revisar algo se ocupan más palabras que al hacer algo.
Se permiten las francas detenciones, manos ‘en jarra’, como los arqueros de fútbol cuando la pelota está cerca del arco rival.
Por supuesto se predice el clima, es propio del honor y luego el clima se equivocará.
Pero eso no se hará notar, se pasará a la predicción del siguiente día.
Hay ganadores parciales, pero son ganadores cercanos, que se ocupan de la cercanía de los semejantes en cuotas que podrían parecernos excesivas a nosotros, los citadinos detallistas de la nada.
Por otra parte, hay variados estilos de poda de árboles y muchos los momentos para reírse del trabajo del compañero, unas ramas demasiado mutiladas, un tronco criminalmente mocho, el exceso es risible, toda poda es trabajo del inconsciente, etcétera.
Su partida es el silencio.
Es un día no vano.

Braulio Musso

domingo, 4 de octubre de 2009

Peñalolén





Reaparece Peñalolén, es decir, las canchas que deshicieron en estacionamientos.
Es increible que aún pueda recuperar los pequeños canales, los zanjones cruzando las poblaciones de carabineros.
Y luego, potreros.
Volantines perdidos que no supimos encumbrar.
Se podía subir por rutas que a mí me parecían secretas, dejando en claro que todo eso desaparecía los lunes.
Era el polvo real en el borde de las zapatillas, era el agua en el gorro prestado, el despegue de las sensaciones, la cal de la línea del arco, el fervor de tocar las mallas en el entretiempo de los adultos.
Sin embargo, para qué enumerar si las cosas no pasaban así?
Habían cien murallas, sí, pero mil potreros protegidos por el mito de las enfermedades que transmitían los alambres de púa.
Muchas murallas, pero casi todas con hoyos por donde mirar al otro lado.
Colindaban la maleza y los castaños, vagábamos, como tantos.
Corrían los que queríamos frecuentar, un poco aparte de la atroz época.
Los estoperoles de los zapatos de fútbol marcados en el barro seco.
Había que descansar, para qué?
El interior de las casas se achica con el calor.
Había que tomar once a las cinco de la tarde con treinta grados.
Peñalolén.

Braulio Musso

domingo, 27 de septiembre de 2009

Las lluvias intempestivas de este y de todos los veranos





Las lluvias intempestivas de este y de todos los veranos ahogan a los insectos.
Una vez terminadas pueden siempre recomenzar y continuar con el cambio de las zonas de la fertilidad.
En esta casa de campo que está al lado de una iglesia, me parece adecuado seguir los usos de la contemplación la más rudimentaria, de mirar todo lo que sea posible, sin importar la inmovilidad.
Pero, ocurre que es el violento movimiento de esta lluvia la que hace ver el contraste que empuja a escribir.
Pienso en este árbol frente a mí ( a dos metros), adherido al suelo.
Veo sus detalles uno por uno, hoja por hoja.
No veo su límite sino en ellas.
Se me ocurre que un orientalista me diría: por qué buscar el límite de las cosas, de ese árbol?
Me lo imagino diciendo: por qué no mejor buscar el ... etcétera?
Respuesta ocasional a ese espectro sushístico: buscar el límite de esta manera es destruir el límite... Hay que creer en el límite para superar las diferencias... o para mantenerlas en caso extremo.
Fin del orientalista y fin de mí ( lo imagino envuelto en su sabiduría sonriéndose de mis gestos obscenos, sonriéndose del afán de decir y de opinar y transpirar, lo imagino siempre hablando al final).
También es cierto que todo está un poco mojado y que a esta estación se le llama ‘verano’, todo bien, tranquilo.
El clima es el clima, por supuesto.
Este momento es estar bajo un conjunto de ramas que me hace de techo, pocas gotas me mojan.
Recuerdo así, oh, los parrones aguerridos con sus arañas transparentes huyendo de estas absurdas lluvias.
Parrones que podían ser también techos perfectos, humildes y naturales.
Parrones de uva negra, blanca y rosada.
Siempre la más escasa es la más recordada.
Buenas tardes Orientalista, buenas noches Sushi inconsistente, buenos días Kimono plástico:
mucha gente toma aviones, mucha gente continua bebiendo toneladas de qué sé yo.
Un abrazo, hasta pronto.
Fin del fin.

Braulio Musso