jueves, 18 de abril de 2019

La vida arruina lo que podría escribirse y se ríe a carcajadas de lo escrito. Había, hay un poema de un poeta cómico de este país que cultivaba de manera voluntaria la rabia, un poema sobre por qué escribía. Habría que pagarle con la misma moneda y no escribir, no referirse sobre todos los aspectos envueltos en no escribir; son muchos, ganan, dejan helado, caliente, un poco quieto, un tanto revolcado. No recuerdo por qué el poeta neurótico decía que escribía, no quiero consultarlo de nuevo, nunca más. Al menos era poeta, nadie podría retirarle eso. Pero hay que decirle... por ejemplo... que... no, nada, que está bien. Mejor esto... Del lado de los buenos, de los que nos emocionan, hay muchos, por ejemplo Italo Calvino. Con él bastaría, él vivió y dijo un par de cosas, y qué manera de identificar la suerte con la vida, los libros con la tristeza radiante. ¡Qué compacta manera de sacar algo desde dentro y creer en el conjunto, qué armonía desolada! Así, no se trata de cuidar la vida para que coincida con el arte o que el arte se explique, no, no tiene caso, no es eso. Algunos podrían lamentarse, pero de lo que se trata es de detener el arte para que siga, después, quizás, tal vez luego, tal vez no. No tenemos más, al menos los que decimos "nosotros", escondidas algunas cosas lejos de nuestras narices. Detener la escritura para que siga. Confiar, desconfiar, confiar en el y los finales. Acariciar el telón, mirarlo y silencio.

jueves, 28 de marzo de 2019

La cuota racional de la semana aún no se completa. Pero de pronto estamos dos semanas después con un incipiente resfriado despidiéndonos hasta mañana con un colega, en la puerta del trabajo. No es tan inmediato mirar enfermo los objetos. Se agrandan las murallas y nos envuelven como una manta. O a esto van a parar todos los estilos: vivir ahora riéndose de toda afirmación en el discurso, pues hay vidas que son preguntas con patas para el resto. Cumplen algo de esa manera, pasan, caminan, zapatos en la estrecha vereda norte de avenida Matta. Hay existencias que en estos momentos siguen completándose, en el país. Y los comerciantes son astutos en lo suyo, pero ingenuos en el ámbito total y también en el microscópico. Las ferias de verduras cambian de sitio, a veces no están en la misma calle, en el mismo tramo de cemento. Los precios son azotes sobre los cuales es mejor pensar poco. No estamos en el inicio, pero ¿estamos al medio o al final?

jueves, 28 de febrero de 2019

La manera en que antes se transmitía el fútbol/ te lo digo/ es hoy un dulce velo/ la luz descendente que hoy se lleva la tarde a un nunca más/ donde la cortina metálica de la tienda deportiva/ se burla del muro de Berlín. /Era el mundo de los padres, el mundo de los niños que sentían/ quizás un tipo de borde no dramático/ los computadores que aun no llegaban/ las situaciones del verano, palabras. /El abrazo de hoy como en el pasado, tal cual/ y es esa la garantía/ el programa de radio porque sí/ los hilos de voz en medio de la distancia más atroz.

jueves, 31 de enero de 2019

Por suerte hablamos en el hospital del boxeador cubano Ortiz, en ese maldito lugar donde la vida se acerca a la muerte. Es hiriente trivializar el dolor y ahí los enfermeros te obligan a juzgar los semblantes; todo lo médico lo hace sin recato y los familiares resignan los insultos cerca de televisores encendidos. Por eso quizás extrañar de golpe por primera vez a Luis Ortiz se volvió reconfortante. Tener teléfonos vejestorios nos salva de guglear y entonces el delicado silencio nos incita. Al lado, desde la ventana veo un poco triste el hebreo campo de fútbol, llama la atención la publicidad circundante, ¿es necesario regar el pasto en la hora más calurosa? Al fondo la cordillera de los Andes deja, permite a lo lejos que reluzcan las construcciones de los adinerados, enormes vidrios. Nuestro cuerpo cabría muchas veces en ella, millones de veces. Desearía que Ortiz estuviera, sin nieve, entrenando en estos precisos momentos, haciendo manos, guantes, en cualquier gimnasio. Me gustaría que él cerrara esta impresión, este contacto, esta forma, una más, para sumarme al universo y seguir. Discretamente.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Como tantos buscaba un poema, creía en los poemas, me ayudaron pero ya no, no tanto, me gusta decirlo así. El mismo día u otro y eso sí fue significativo, el hombre nos saludó al cruzarnos en la esquina. Luego fue hacia la línea del tren, al parecer vive por ahí; le agradecí la cortesía y dijo que no le agradeciera a él sino a Dios. Nadie salvo él se pregunta qué hacer con los montículos de tierra y parece conforme con los ciclos especiales de las malezas. Cuando venga el fin de lo que sea, ese tipo de hombres hará algo, cumplirá un rol, será. "El Mundo" es una expresión de siglos pasados, hoy suena raro decir "El Mar", el Tiempo nos da pinchazos dolorosos en los costados. La manera en que corres es más fácil de caracterizar que la manera en que vives. Levanta más los pies, dice el improvisado entrenador y eso influye altiro. No puedo conectar nada más a la idea que subir y bajar una escalera es algo muy mental. Yacer también es sexual.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Un aparato que sigue encendido deja que sin volumen El Oficinista del Clima penetre otro hogar, una casa, al anochecer, Santiago de Chile, a lo Poltergeist. Su familia vive de eso, de esa intromisión, de ese hurto racional... necesita nuestro olvido. Por otro lado, fue hoy por primera vez que pregunté por la Cerrajería que estaba en ese número, en esa calle, avenida. La negaron y me inventé un probable secreto pacto tras ese silencio, la negativa fue demasiado vistosa. No hay que ser observador para tener quietas emociones dignas de un detective amateur. El escepticismo no tiene altar y cada fiel desanda lo que otro camina. Es un asunto de grados; un elástico que se estira y vuelve, pero ¿con qué velocidad, a la vista del resto? Y sí, es un asunto rudamente solitario. Ola de calor anuncia, es decir los dígitos notan eso, pues su rostro no denota nada; desde su chaqueta que juzgo oculta carpetas, desde su chaqueta pocos enarbolarían un viaje universal. Pero le diría sólo a él que al ex regidor lo secuestraron desde esa Cerrajería a la hora de almuerzo, aprovechando que sus compañeros habían salido, fue personal FACH. Se lo diría con palabras escogidas, pero muy simples. Y quizás, dependiendo de las ganas, le diría: ¡Qué infamia ir en grupo a atacar a alguien! Que el dueño del lugar hizo la denuncia y hoy nadie sabe de la cerrajería ni de las nubes cirrus, que el final fue trágico, abominable. Y que él y muchos más viven con eso, un par de minutos al día y es algo sombrío. Pero no lloverá.

jueves, 25 de octubre de 2018

Lo mejor es al menos no reconocerse en lo escrito sino en el estado en que se podría escribir, en que se pudo escribir, fuimos capaces. El cansancio de los demás es una idea que debería dejarnos intactos, tal precios de bolsos. Los viajes hacia el médico durante la infancia quedaron en la memoria, no la consulta misma sino el trayecto anterior. Tampoco nada del camino posterior, el camino de ida sí. La mejor música se acoplaría con eso. Cuestiones individuales, impresiones en la periferia. Hijos marcados por la cercanía paterna, mecidos por el vaivén materno, la seguridad de tener abuelos, la inconsistencia de los primos. Hijos duros que ya notan mañana, tarde y noche. Hijos sin retórica, pero con historia, política y clima. E hijos de los demás, creciendo parecido, cerca siempre, regalando. Equivocarse, pero nunca desilusionado. Nunca defenderse, que los demás nos defiendan y si no lo hacen está muy bien, porque la cancha reglamentaria está disponible al lado del colegio, porque los cerros son el entorno milenario, porque Mariano Puyol, porque el apoderado haitiano saluda a todos sonriendo, porque el tiempo sigue traspasando su fuego a los cuerpos, porque hoy pienso en Luciano Carrasco, porque la puerta no ha sido derribada, porque la oscuridad nos permite quedarnos dormidos, porque porque porque porque, porque sí.

viernes, 28 de septiembre de 2018

Más enciclopedias... el "enciclopedismo" decían de manera peyorativa en la universidad algunos compañeros. Ironía tal vez recordarlo, y tontera de su parte decirlo pensaba entonces y ahora, para tener al menos sobre qué escribir esta tarde. Dije tonteras personales, pero nunca fui con la pierna arriba pronunciando esas cositas: enciclopedismo, cuerpo docente, ontología del ser, etc, quizás me salvé y me perjudiqué. Hoy que algunos de los hijos o de los sobrinos de los generales chilenos de los setentas y de los ochenta son rockeros sensibles de buen gusto que oímos, nada está en contra de que piense que leer te lleva a escribir. Supongo que así hay más factores para que ocurra, me pasa estos días, ojear sin pudor esas enciclopedias. No dejar de leer, tener un libro cerca, un libro sacado, mantenerse en forma, un poco. Vida de la mente, sí, pero que se traspasa a los otros aspectos. La enumeración y el muestrario deben ser traspasados de emoción, así funciona, y estar en forma anímica significa mantener la posibilidad de escribir, de chico a grande. Se agitan las hojas de los árboles cercanos, pero los lejanos brillan a pesar del día nublado. Toda la vida viviendo así, sorprende lo obvio, toda la vida ya sintiendo así, qué repetición tolerante del cambio aparente e igualmente poderoso. Todas las tardes viendo ropa en los balcones o en los patios, salir a jugar socialmente para terminar volviendo preguntándose: ¿no todos vuelven así, no? La importancia que le da el resto a las cosas, siempre, siempre una incógnita... Hoy las pantallas están encendidas, y ¿para qué? La noche empieza a caer como un manto lento, la esperaré hoy, miraré su tendencia, estará. ps. Deberían haber hecho la broma "Odontología del Ser".

martes, 28 de agosto de 2018

Habla harto de nosotros, de la época, un poco, que las enciclopedias que antes se vendían ahora se regalen. ¿Pero qué libro tiene razón? Envejecer sería dejar de fabricar señales, trazas, sería empezar a comprender a los que se comportan así. Transportar enciclopedias de una comuna a otra, un tráfico difícil, una broma ilustrada. Y las palabras serán recortes escolares, funcionarán parecido. Si bien vivir equivocado se atenúa si lo sabemos. De ahí que el único reducto discutible sea el de las ideas, de ahí que haya que rastrearlas y reírse de su eventual inexistencia. No veas el partido sino en busca de las ideas que se mueven o que faltan. Exigirse y exigirlas y luego saber que se prueban en la práctica, del medio-campo, de la manera de correr, todo lo que se hace y se dejó de hacer. Señor Entrenador: ¿qué pretende poniendo laterales cambiados? ¿No era mejor entrar con Díaz en tren de desgaste y luego meter a Henríquez, ya que usted parece querer incluirlos? ¿Por qué poner tres delanteros si no se arma juego desde el medio? ¿No faltará un hombre en el mediocampo? ¿No era Echeverría ese hombre? Esto no es con el partido terminado, son ideas desde hace por lo menos tres partidos. Ideas. Ideas sin cauces de poder, sólo ideas. Más que un diagnóstico para el próximo campeonato, apremia este final magrísimo. Es un final que sólo se resuelve removiendo el pasado, lo real.

martes, 31 de julio de 2018

Persistencia con uno mismo, mes actual, películas y libros de ciencia ficción. Pero otros están viviendo de manera dramática hoy lo que nos emocionará en cinco, en diez años. Es como pensar de niño sobre la venida tardía en miles de años de Jesús, pensando en la gente anterior a su posibilidad. Toda la luz del pasado del universo empujó la fina luz de esta tarde, todas las películas japonesas te hacen soñar con tus primos lejanos, quizás por eso trato de escuchar y pensar la voz de mis hijos. Como el mandato de un deseo, se va a quebrar un juguete porque se jugaba con él, unas zapatillas usadas de manera suficiente y ojalá necesaria, muy necesaria. Bocinas, no puedes vivir como si tu casa pueda ser robada. Las tardes silentes de la infancia y las tardes esplendorosas de fútbol, oh. Así, de nuevo, a cada rato, lo propio se reúne y se dispersa, en un continúo desdén por las enseñanzas, sólo aminorado en los exabruptos librescos de la vida. Pareciendo que no agregamos mucho seguimos. El amor es menos claro de lo que profetizaban los sabios, pero es amor, y eso es más de lo que denuncian los mezquinos. El romanticismo es un optimismo, es un grupo aún no disuelto. Es novela, literalmente. En cambio, la poesía casi inexistente es una realidad que lucha contra la imposibilidad. Es real, no hay más. Le hablabas en el sueño a tu primo y tu prima corría peligro, despiertas un poco desolado. Concretar acciones dentro de un sueño es bonito, hacer. No concretar despierto es nuestra manía, una tierna continuidad. ¿Se sanan los que en sueños obran? Aman despiertos los que no cierran sus actos, y no cerrar puede ser malentendido. El sol que esquivamos en verano y que atesoramos en invierno y ninguna enseñanza salvo cortes de pelo infantiles y egos humorísticos, pasto de las pantallas, llanuras para que nadie llore y la confianza. Confianza en la sonrisa de los cercanos y confianza en que a todas les pasa más o menos lo mismo o mejor.