jueves, 26 de septiembre de 2019

Es por hoy.

Es por hoy que caminaré a la hora donde algunos sacan a sus mascotas/
con olor de comida en la ropa, lo que se cocinó/
nada muy nuevo ni claro la verdad.
/El cloro de las noches de las carreteras del mundo sigue acompañando/
los autos vistos desde hoteles/
que se embellecen si los vives/
igual que los peinados con franjas de pelo menos.
/Luz sobre las murallas, no es una advertencia/
en el primer y el segundo día después de conversar de noche/
dirigiendo la ciudad el silencio del depósito de fábrica/
los teléfonos pesan tal piedras negras y pulidas./
Chocaremos o estaremos a metros en la vereda oscura/
para no dejar nunca que un final nos engañe/
por pudor frente a la vida y a la muerte.




jueves, 11 de julio de 2019

Cinco años de edad, día soleado, ha muerto mi abuelo, 1983. Me lo indica también el hecho de que hay gente en el salón de la casa un día de semana. El dato crudo del desmayo de mi madre, las puertas de la casa se vuelven más reales, no hay desesperación. Mi padre ha ido antes a sacarme al colegio, el interior del auto parece una guarida en comparación a las casas y objetos corridos por el movimiento, Fiat 147 beige. Se vuelve largo el trecho desde la bajada del auto hasta la baja reja del jardín. Vasos en las manos de las personas, palabras en voz baja, un recogimiento y un estupor verdadero, simple; trajes. Mi hermano había nacido ese año, no alcanzamos a mentalizar a Jorge, el papá de mi papá; yo lo viví desde lo emocional y él desde lo corporal. Su tumba luego, con una inscripción de Tagore, tomada desde las frases que Jorge anotaba. Más tarde aún había diarios, hojas con su letra, frases que le llamaban, en la casa donde vivió, Cerrillos, Divino Maestro. En las fotos no sé cómo describir o deducir su actitud. Me quiso, lo recuerdo cuando caen los días malos y la calma no nos traiciona. Recuerdo querer que reviviera, había sol y dictadura. "Soñé que la vida era felicidad. Desperté y vi que la vida no era más que servir… y sirviendo soy feliz". Tagore
Claro que la amabilidad provoca esperanza... la amabilidad no como señuelo. Solo cuando el pasado es demasiado se reivindica el presente, esa ilusión humana. Veraneamos y vuelven también los techos de esas casas, Quintero. Son muy correctas estas dos opiniones: el mundo ha estado equivocado y el mundo no ha estado tan equivocado. Al fin de todos estos gestos, escribir no es más que una exigencia personal. Se habla comparando los inviernos con conocidos que no conocemos. Alguien se felicitó en el mostrador del almacén de tener toda la música de Elvis Presley en su teléfono. Y lo felicitamos con la mirada todos los ahí presentes. Lo valioso de Hemingway es que entusiasma. Se supone que nadie debería tener ganas de morir, que el Cajón del Maipo es un lugar sobre todo mental donde retirarse a mirar. Se suponía que ese era el mínimo incluso de los juegos ajenos. Se llena tanto la vida, tan colmada de clichés valiosos que nos nublamos y desaparecemos. El amor es siempre actual y esta tarde. Estudiar en San Miguel y no vivir en San Miguel me provocó quizás una prescindencia irrecuperable.

jueves, 30 de mayo de 2019

La gracia es ser un grito sin gritar. Si se buscara eso, un caracol babeando ironía: un día de invierno donde nuestro padre nos rescató a la salida del colegio y las ganas de volver a sentir algo cercano a esa calidez total, algo que pasa a ser tuyo. Los que se construyen arrumbando papeles, ¡cuánto hastío hay en eso, y prevalecen! ¡Qué adulta soledad del que tiene mujer e hijos, qué afán el de ver hasta el final cómo se desenvuelven las cosas! La novedad de ser un convencido grito perdido al paso del tren de carga. El honor de ser uno mismo contra uno mismo. Y los caprichos de unos y de otros aceitando las ropas, anécdotas del cansancio. En la vida propia y en la vida de todos los que han existido, barajar sin rabia, sin experiencias cargadas. Algunos no soportan que los afanes se desvanezcan, pero sigue traspasándose el aire que respiran unos y otros.

jueves, 18 de abril de 2019

La vida arruina lo que podría escribirse y se ríe a carcajadas de lo escrito. Había, hay un poema de un poeta cómico de este país que cultivaba de manera voluntaria la rabia, un poema sobre por qué escribía. Habría que pagarle con la misma moneda y no escribir, no referirse sobre todos los aspectos envueltos en no escribir; son muchos, ganan, dejan helado, caliente, un poco quieto, un tanto revolcado. No recuerdo por qué el poeta neurótico decía que escribía, no quiero consultarlo de nuevo, nunca más. Al menos era poeta, nadie podría retirarle eso. Pero hay que decirle... por ejemplo... que... no, nada, que está bien. Mejor esto... Del lado de los buenos, de los que nos emocionan, hay muchos, por ejemplo Italo Calvino. Con él bastaría, él vivió y dijo un par de cosas, y qué manera de identificar la suerte con la vida, los libros con la tristeza radiante. ¡Qué compacta manera de sacar algo desde dentro y creer en el conjunto, qué armonía desolada! Así, no se trata de cuidar la vida para que coincida con el arte o que el arte se explique, no, no tiene caso, no es eso. Algunos podrían lamentarse, pero de lo que se trata es de detener el arte para que siga, después, quizás, tal vez luego, tal vez no. No tenemos más, al menos los que decimos "nosotros", escondidas algunas cosas lejos de nuestras narices. Detener la escritura para que siga. Confiar, desconfiar, confiar en el y los finales. Acariciar el telón, mirarlo y silencio.

jueves, 28 de marzo de 2019

La cuota racional de la semana aún no se completa. Pero de pronto estamos dos semanas después con un incipiente resfriado despidiéndonos hasta mañana con un colega, en la puerta del trabajo. No es tan inmediato mirar enfermo los objetos. Se agrandan las murallas y nos envuelven como una manta. O a esto van a parar todos los estilos: vivir ahora riéndose de toda afirmación en el discurso, pues hay vidas que son preguntas con patas para el resto. Cumplen algo de esa manera, pasan, caminan, zapatos en la estrecha vereda norte de avenida Matta. Hay existencias que en estos momentos siguen completándose, en el país. Y los comerciantes son astutos en lo suyo, pero ingenuos en el ámbito total y también en el microscópico. Las ferias de verduras cambian de sitio, a veces no están en la misma calle, en el mismo tramo de cemento. Los precios son azotes sobre los cuales es mejor pensar poco. No estamos en el inicio, pero ¿estamos al medio o al final?

jueves, 28 de febrero de 2019

La manera en que antes se transmitía el fútbol/ te lo digo/ es hoy un dulce velo/ la luz descendente que hoy se lleva la tarde a un nunca más/ donde la cortina metálica de la tienda deportiva/ se burla del muro de Berlín. /Era el mundo de los padres, el mundo de los niños que sentían/ quizás un tipo de borde no dramático/ los computadores que aun no llegaban/ las situaciones del verano, palabras. /El abrazo de hoy como en el pasado, tal cual/ y es esa la garantía/ el programa de radio porque sí/ los hilos de voz en medio de la distancia más atroz.

jueves, 31 de enero de 2019

Por suerte hablamos en el hospital del boxeador cubano Ortiz, en ese maldito lugar donde la vida se acerca a la muerte. Es hiriente trivializar el dolor y ahí los enfermeros te obligan a juzgar los semblantes; todo lo médico lo hace sin recato y los familiares resignan los insultos cerca de televisores encendidos. Por eso quizás extrañar de golpe por primera vez a Luis Ortiz se volvió reconfortante. Tener teléfonos vejestorios nos salva de guglear y entonces el delicado silencio nos incita. Al lado, desde la ventana veo un poco triste el hebreo campo de fútbol, llama la atención la publicidad circundante, ¿es necesario regar el pasto en la hora más calurosa? Al fondo la cordillera de los Andes deja, permite a lo lejos que reluzcan las construcciones de los adinerados, enormes vidrios. Nuestro cuerpo cabría muchas veces en ella, millones de veces. Desearía que Ortiz estuviera, sin nieve, entrenando en estos precisos momentos, haciendo manos, guantes, en cualquier gimnasio. Me gustaría que él cerrara esta impresión, este contacto, esta forma, una más, para sumarme al universo y seguir. Discretamente.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Como tantos buscaba un poema, creía en los poemas, me ayudaron pero ya no, no tanto, me gusta decirlo así. El mismo día u otro y eso sí fue significativo, el hombre nos saludó al cruzarnos en la esquina. Luego fue hacia la línea del tren, al parecer vive por ahí; le agradecí la cortesía y dijo que no le agradeciera a él sino a Dios. Nadie salvo él se pregunta qué hacer con los montículos de tierra y parece conforme con los ciclos especiales de las malezas. Cuando venga el fin de lo que sea, ese tipo de hombres hará algo, cumplirá un rol, será. "El Mundo" es una expresión de siglos pasados, hoy suena raro decir "El Mar", el Tiempo nos da pinchazos dolorosos en los costados. La manera en que corres es más fácil de caracterizar que la manera en que vives. Levanta más los pies, dice el improvisado entrenador y eso influye altiro. No puedo conectar nada más a la idea que subir y bajar una escalera es algo muy mental. Yacer también es sexual.

viernes, 30 de noviembre de 2018

Un aparato que sigue encendido deja que sin volumen El Oficinista del Clima penetre otro hogar, una casa, al anochecer, Santiago de Chile, a lo Poltergeist. Su familia vive de eso, de esa intromisión, de ese hurto racional... necesita nuestro olvido. Por otro lado, fue hoy por primera vez que pregunté por la Cerrajería que estaba en ese número, en esa calle, avenida. La negaron y me inventé un probable secreto pacto tras ese silencio, la negativa fue demasiado vistosa. No hay que ser observador para tener quietas emociones dignas de un detective amateur. El escepticismo no tiene altar y cada fiel desanda lo que otro camina. Es un asunto de grados; un elástico que se estira y vuelve, pero ¿con qué velocidad, a la vista del resto? Y sí, es un asunto rudamente solitario. Ola de calor anuncia, es decir los dígitos notan eso, pues su rostro no denota nada; desde su chaqueta que juzgo oculta carpetas, desde su chaqueta pocos enarbolarían un viaje universal. Pero le diría sólo a él que al ex regidor lo secuestraron desde esa Cerrajería a la hora de almuerzo, aprovechando que sus compañeros habían salido, fue personal FACH. Se lo diría con palabras escogidas, pero muy simples. Y quizás, dependiendo de las ganas, le diría: ¡Qué infamia ir en grupo a atacar a alguien! Que el dueño del lugar hizo la denuncia y hoy nadie sabe de la cerrajería ni de las nubes cirrus, que el final fue trágico, abominable. Y que él y muchos más viven con eso, un par de minutos al día y es algo sombrío. Pero no lloverá.