lunes, 22 de junio de 2020


En los sumideros de esta tarde.


Estamos suspendidos en los sumideros de esta tarde.
Pasó el tiempo de los llamados, si es que hubo alguna vez uno así y sí hubo.
Adormecimos el espectáculo de los fervores
seguros de la vuelta de nuestros cercanos,
confianza de árboles, flores que ahora miramos.
El naranjo está lleno de naranjas:
esto era vivir.
Este el estado de todo lo que somos
la vuelta de los amigos
la burla de los proyectos, la constancia de los signos
del desmedido invierno.
Cerramos rápido la puerta de los autos para meternos en la casa
porque había días tan llenos y pulcros.
Extensiones de tiempo y cariño, como ciencia ficción tercermundista.
Y estos sobrevivientes que empujan, una mezcla de niños y viejos
con miles de máquinas y aun un corazón.





lunes, 25 de mayo de 2020

Abril.


No le reproches
al necesario verano vacío
de las feroces y humildes variaciones de la luz
que traspasa la trama tejida, oh, de las cortinas
por recuperar algo de los que no alcanzamos a conocer bien
y los lugares a los que llegamos justo después
o un poco antes,
por tener algo de los que presintieron que todo esto ya había pasado.
Un poco de las ventanas abriéndose, de las ventanas cerradas, la estructura de las puertas:
todo el tiempo que los lugares permanecen solos
damos por hecho que los hoteles por ejemplo siguen teniendo alcantarillado,
toda esa gente que vimos para luego retrasarnos
y quedarnos sin historias, sin gestos
quizás porque la piel y los árboles
y el polvo de los cerros nos vienen a rescatar,
sería un deseo.






miércoles, 1 de abril de 2020

Marzo


Le voy a llevar una nueva polera a un muerto
aunque la emoción de la noche nos encuentra sin el único mérito de la memoria.
Los que continuarán nos besan, quizás dejándonos atrás
por ser los besados.
Las estrellas no bajan hace mucho tiempo, los ojos se vuelven indispensables antes de dormir
y lloran los que lo necesitan, disponen la ternura al nivel de los cuerpos.
No guirnaldas, no besos, una nueva polera para un muerto.
La demora será el polvo de las tardes del mundo
los aviones crujiendo y el tren que iba a las afueras
de un pasto brotado entre los metales.
Ahora que tu vida ya ha pasado entre la luz
llevarle la polera a un muerto
tal como otros te regalaron sus ímpetus y más
sería el rito perdido de la compasión.
Tal como te recogieron y te cuidaron y mucho más
llevarás una nueva polera a un muerto
con el mundo quebrándose en otro giro
de las ganas de todo contra nada
por encontrar amigos en el colegio nuevo
o amigos en la adultez
no bastando el rumor cercano del paso del tren o el desnivel dominado.
No hay ningún y están todos los consuelos en la hermosa polera a un muerto
las bofetadas del tiempo no tienen restricción
y duelen desde los bordes hasta el interior de lo que hasta ahora somos.
La querida polera secreta que llevamos al muerto
a la muerta repleta de compasión
que nos enseñó que la generosidad es llanto
y que no hay nada más.
No biografía, amor
tiempo, decepción y una mañana
o una noche
una polera nueva a un muerto.




lunes, 3 de febrero de 2020

Desde los cuarenta años, la muerte aparece. No ríe, no llora, está.

domingo, 26 de enero de 2020

Nunca más los sábados tuvieron esa manera definida cuando niños, estructura sensorial hacia la cual dirigirse con seguridad y decepción.
Comido el tiempo, no es con nostalgia que puede reaparecer el noticiero con trozos doctos de fútbol internacional, en un país vigilado.
La vida no existe para ir a buscar lo que está bien que se haya ido.
En esas casas ya no están esas voces, ya no... tantas cosas.
El desconcierto sabatino de un adulto alcanza, en el mejor de los casos, a leerse.
Nunca a ser releído.