lunes, 8 de diciembre de 2008

Cuando Pablo Roa fue Catafau








Pareciera que algunos partidos de fútbol ( o de baby-fútbol... ) estuvieran destinados,
por su trámite monótono y por su estructura triste, a ser resueltos por ‘La’ genial jugada individual de un Ser Aparte, de Una Personalidad.
Esa acción jubilosa, iluminada, personal, solitaria, insolidaria,
sobreviene casi siempre al final, en los descuentos de tiempo,
cuando ya parece que todos los esfuerzos se anulan mutuamente.
Son partidos donde todo ha sido batallar a oscuras, donde los movimientos
ya parecen atrofiados desde sus inicios y no hubiera manera de detener su trayectoria sino chocando u obstaculizando los músculos ajenos.
Esa jugada elástica y emocional casi exigida para la redención del bodrio torpe de la Mayoría, está destinada a permanecer largo tiempo en la memoria.
Fue Pablo Roa aquél que inventó un final impensado y Maradoniano a un triste y musculoso empate que jugábamos a media luz en uno de los partidos de la segunda temporada de Catafau.
Fue ‘Una’ sola jugada que bastó para aclarar la verguenza de partido que habíamos realizado, enfermos en nosotros mismos, carniceros sin sentido, carniceros de cuchillos sin filo,
exasperados de nuestra propia basura.
Empatábamos en el minuto final contra un equipo incluso
más rústico que el nuestro, estábamos quemados y
furiosos contra nosotros mismos, sin ideas, ensordecidos,
humillados por la diferencia entre la teoría y la práctica.
Tomó entonces Pablo la pelota, un poco antes de la mitad de cancha;
ya en el primer toque le imprime otra velocidad al balón
que se ajusta a sus pies en un aliento que ya supera a un rival, en diagonal.
Pablo se estabiliza volviendo en busca del centro, enfrentando en ‘tres cuartos cancha’ a dos defensas de manera sucesiva con enganches eléctricos y siempre avanzando y apurando la pelota y luego ella como esperándolo a él y luego como apurándolo y así, frenándose él y la pelota alternativamente...
Entra al área por el centro siempre... queda el arquero...
Pablo se ha olvidado, afortunadamente, del resto de nosotros, quienes retrasados exclamamos y gritamos inconscientes, pidiéndole ya la definición.
Pablo Roa, nuestro refuerzo en la segunda temporada, tira
un ‘dribbling’ que parece muy largo hacia la derecha, muy abierto...
pero como él es el iluminado y uno un pobre tipo tirado y rabioso mirando
desde lejos la jugada mágica, él sabe y sabía que iba
a capturar la pelota para puntearla hacia el arco,
con el arquero descolocado por la velocidad y por
la temeridad del último enganche.
Era el gol del desnivel, fue nuestro gol más gritado, o mejor dicho, el gol de Pablo.
Pablo Roa, soñador y pasivo, nos daba el triunfo a su manera.
Nos abrazamos todos en la culminación de algo que podría haberse llamado ‘Amistad’.


Braulio Musso

6 comentarios:

sultán. dijo...

lucas barrios y colo colo?
como sin equipo y con un césar?
no me gusta el colo y no tienen (así como tener pero en pasado) que ser como ellos.

sólo paso para saludar

braulio musso dijo...

Sultán Ramificado:

No, no era -afortunadamete- ése nuestro estilo,
por las razones reseñadas en los 'posteos' pretéritos dedicados al Buen Guille y al Mal Catafau.

Espero que vuestros lentes sigan desempañados y que la Verdura sea mejor cada año.
No hay que abusar de los Aderezos.
Acá hay amigos que me envían mails en francés antiguo.
Eso me tiene ocupado descifrando expresiones de una sociabilidad basada en la Puntualidad y en el Desparpajo.
Mister Tallaro nos ha dejado tranquilos, ya era hora.

Atento y Peinado,
Estibador Mosca.

Rodrigo Cea dijo...

Me gustaría precisar el nombre que usamos para referirnos al equipo rival citado: "Los raperos", ¿lo recuerdan?

braulio musso dijo...

Corto:

sí.

Atentamente,

Y Preciso.

Rodrigo Caro dijo...

Es un post antiguo... pero me trae recuerdos de tardes de fútbol en pies escasos de habilidad, y ricos en ganas y alegría, y porque no afirmarlo, amistad. Un halo de inocencia rodeaba a esa época de claroscuros que es la adolescencia...
y el notable señor Roa se recuerda con cariño.
Saludos amigo.

braulio musso dijo...

Cirujano Necesario:

vuestro contacto tras tanto ramaje nos llena el espíritu de certitud de tener uno.

Emocionado y un poco perdido,
Adolescente Insistente.